"Nosotros diseñamos Prudencia como una IA jurídica capaz de razonar, no de improvisar"
Prudencia.ai es una herramienta de IA jurídica pensada para el trabajo profesional: en lugar de “generar texto” primero analiza el caso, contrasta normativa y jurisprudencia, y razona antes de proponer una estrategia o un borrador. Trabaja sobre los documentos y el contexto, distingue lo aplicable de lo irrelevante, detecta contradicciones y riesgos, y pide aclaraciones cuando falta información clave.
Su flujo se articula en pasos (identificar el tipo de escrito/objetivo, inferir el marco, contrastar fuentes, señalar lagunas, anticipar objeciones y, solo al final, proponer/redactar). Además, pone el foco en trazabilidad y control: declara que no almacena documentos, no se entrena con el trabajo del usuario y evita “cajas negras”.
A diferencia de los modelos generalistas, Prudencia.ai ha sido desarrollada desde el Derecho y para el Derecho, con un enfoque centrado en el rigor jurídico, la trazabilidad normativa y la responsabilidad profesional. La herramienta no se limita a generar texto: asiste al profesional en tareas clave como el análisis de documentación, la organización de expedientes, la redacción jurídica y el razonamiento legal apoyado en normativa y jurisprudencia verificables.
Prudencia.ai está liderada por Carlos Guerrero y Jaume Bosch (CTO). La combinación de conocimiento profundo del mercado legal y una sólida experiencia técnica ha sido clave en el diseño de una plataforma orientada a la aplicabilidad real en el trabajo jurídico, priorizando el rigor frente a soluciones generalistas.
Desarrollada íntegramente en España, Prudencia.ai cumple con los estándares europeos de privacidad y protección de datos, incluyendo anonimización y encriptación de la documentación legal. Con su lanzamiento, la plataforma se posiciona como una alternativa para profesionales y empresas que buscan eficiencia sin comprometer la seguridad ni el cumplimiento.
¿Por qué el mercado legal necesita una IA como la vuestra que “razone” y no otra que “redacte”?
La diferencia es fundamental. Hoy en día hay muchas herramientas de IA que redactan textos de forma muy correcta, incluso brillante desde el punto de vista lingüístico, pero el derecho no es solo redacción. El derecho es interpretación, jerarquía normativa, análisis de jurisprudencia y, sobre todo, razonamiento.
Un abogado no necesita únicamente un texto bien escrito, necesita un argumento sólido. Y eso implica entender qué norma aplica, cómo se relaciona con otras, qué ha dicho el Tribunal Supremo o el TJUE en casos similares, y cómo se construye una estrategia jurídica. Ahí es donde las soluciones generalistas se quedan cortas.
Nosotros diseñamos Prudencia como una IA jurídica capaz de razonar, no de improvisar. Un copiloto legal que entienda el contexto jurídico y ayude al profesional a tomar mejores decisiones, no solo a escribir más rápido.
¿Cómo ha sido, a nivel técnico, la creación de la startup?
Ha sido un proceso complejo, porque construir una IA para abogados no es simplemente aplicar un modelo de lenguaje. Hemos tenido que desarrollar una arquitectura específica que combina varias capas.
Por un lado, un sistema de RAG jurídico conectado a fuentes fiables como normativa y jurisprudencia. Por otro, una base de conocimiento privada para cada cliente, que permite trabajar con sus propios documentos. Y, además, capas de lógica jurídica que priorizan fuentes, entienden jerarquías normativas y estructuran el razonamiento.
Pero si hay algo que ha sido especialmente crítico es todo lo relacionado con seguridad y cumplimiento. Desde el inicio hemos trabajado bajo estándares de RGPD y teniendo muy presente el AI Act europeo, porque manejamos información sensible y eso exige un nivel de responsabilidad muy alto.
¿Qué errores cometen hoy los abogados cuando usan IA generalista que Prudencia evita?
El error más habitual es pensar que porque una IA escribe bien, también razona bien, y no es así. Muchos profesionales utilizan herramientas generalistas para cuestiones jurídicas sin tener garantías sobre la calidad del contenido o las fuentes.
Otro problema importante es la falta de control sobre la información. Se introducen datos sensibles en entornos que no están diseñados para ello, lo que puede generar riesgos importantes desde el punto de vista de privacidad.
Y, por último, está el tema de las “alucinaciones”, es decir, respuestas aparentemente correctas pero sin base jurídica real. Prudencia está diseñada precisamente para evitar estos problemas: trabaja con fuentes verificadas, en entornos seguros y con una lógica jurídica detrás.
¿Qué parte del trabajo diario del abogado es la que más tiempo consume y donde Prudencia está aportando más valor?
Claramente, todo lo relacionado con la búsqueda y análisis de información jurídica. Encontrar jurisprudencia relevante, interpretar normativa, estructurar argumentos… son tareas que consumen muchísimo tiempo.
Lo que vemos con nuestros usuarios es que la IA jurídica reduce drásticamente ese esfuerzo. En muchos casos, hablamos de reducciones de entre el 40% y el 70% en tiempo dedicado a estas tareas. Eso permite a los abogados centrarse en lo realmente importante: la estrategia, la relación con el cliente y la toma de decisiones.
¿Cómo cambia la forma de trabajar de un despacho después de usar Prudencia?
El cambio es bastante profundo. Se pasa de un modelo más manual y reactivo a uno mucho más ágil y estratégico.
Los abogados empiezan a trabajar con más rapidez, pero también con mayor profundidad. Tienen más capacidad de análisis, pueden contrastar mejor la información y, en definitiva, ofrecer un servicio más sólido.
Además, hay un impacto claro en la productividad. Muchos despachos pueden asumir más trabajo sin necesidad de crecer en estructura, lo cual es especialmente relevante en un contexto competitivo.
¿Qué perfil de abogado está adoptando vuestra herramienta? ¿Qué feedback habéis recibido?
Aunque inicialmente puede parecer que el foco son los despachos de abogados, la realidad es que nuestro cliente es mucho más amplio. Trabajamos también con empresas que tienen equipos legales internos, administraciones públicas y otros profesionales jurídicos como notarías o procuradores.
El feedback que recibimos es muy consistente. Destacan la facilidad de uso, la rapidez y, sobre todo, la calidad del razonamiento jurídico. También valoran mucho la seguridad, que es un aspecto crítico en este sector.
¿Qué cambios realizaréis a partir del mismo?
Estamos evolucionando el producto en varias líneas. Una de ellas es la personalización, porque cada tipo de usuario tiene necesidades distintas. No es lo mismo un despacho que una administración pública.
También estamos trabajando en mejorar aún más la capacidad de razonamiento en casos complejos y en integrar la herramienta con el ecosistema de trabajo habitual de los abogados.
En paralelo, seguimos ampliando y refinando las fuentes jurídicas para garantizar la máxima precisión.
¿Qué otros avances tenéis previsto para 2026 a nivel de producto, equipo, expansión…?
2026 va a ser un año clave para consolidar todo lo que hemos construido. A nivel de producto, seguiremos profundizando en capacidades de análisis jurídico avanzado.
También estamos preparando la expansión a nuevos mercados, siempre de forma progresiva y asegurando que mantenemos la calidad. Y, por supuesto, continuaremos reforzando el equipo para acompañar ese crecimiento.
¿Pretendéis abrir ronda de inversión próximamente?
En este momento, nuestra prioridad no es la financiación. Estamos muy centrados en el crecimiento del producto y de la base de clientes.
De hecho, prevemos cerrar el año con más de 1.000 suscriptores activos y un ARR cercano al millón de euros, lo que demuestra que el modelo funciona. Eso nos permite crecer con una base sólida y sin necesidad inmediata de inversión.
¿Qué tipo de inversores buscaríais?
Si en algún momento decidimos abrir una ronda, buscaremos inversores que entiendan bien el sector legal y la complejidad de este tipo de tecnología.
Para nosotros es clave que haya alineación en la visión. No buscamos solo capital, sino socios que comprendan que estamos construyendo una herramienta crítica para profesionales del derecho.
¿Dónde queréis que esté Prudencia dentro de un despacho dentro de, por ejemplo, tres años?
Nuestro objetivo es que sea una herramienta completamente integrada en el día a día del abogado. Algo natural, imprescindible, como hoy lo son otras herramientas básicas de trabajo.
Que cualquier profesional jurídico entienda que trabajar sin una IA jurídica como Prudencia es perder eficiencia y capacidad de análisis.
Y vosotros, como empresa, ¿dónde os visualizáis? ¿Cuáles son vuestros deseos y aspiraciones?
Nos vemos como un referente en IA jurídica en España y, progresivamente, en Europa. Pero más allá del crecimiento, lo importante para nosotros es cómo se hace ese camino.
Estamos en un sector donde la confianza lo es todo. Por eso, nuestro foco está en construir una tecnología sólida, segura y jurídicamente rigurosa. Crecer, sí, pero haciendo las cosas bien.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
