"Billionhands viene a devolver el poder de decisión a las personas"
Billionhands es una plataforma global de rankings basada en reputación real, votos certificados y decisión colectiva. Así, organiza negocios, productos y servicios en rankings construidos a partir de señales de reputación real y participación verificable, ayudando a usuarios y marcas a descubrir, comparar y decidir mejor. Su misión: aportar inteligencia colectiva para decidir en el mundo real.
Fundada por Nicolás Luca de Tena, la plataforma organiza listados temáticos donde las comunidades votan de forma verificable, determinando el orden de cada participante —desde pymes hasta grandes marcas—.
Con 400 millones de negocios en su base de datos (7 millones en España, su mercado piloto), Billionhands superó en pruebas los 70.000 votos y el millón de usuarios únicos.
Detrás funciona BILL, su IA interna para clasificación y tendencias, todo bajo gobernanza certificada por AENOR (norma UNE 0080).
El Referente conversa con Nicolás Luca de Tena sobre el nacimiento de Billionhands, el futuro de la reputación digital y cómo la inteligencia colectiva puede transformar la manera en que personas y empresas toman decisiones.
¿Qué es exactamente Billionhands y qué problema detectasteis en internet o en la publicidad digital para decidir crearla?
Detectamos una fragmentación absoluta en la forma en que decidimos. Existen reviews, comparadores, marketplaces… pero no una infraestructura horizontal que ordene la economía real a partir de la intención del usuario. Billionhands nace para convertir esa atención y esa intención en un sistema estructurado de decisión. No somos un directorio ni un agregador al uso: somos una infraestructura que organiza mercados completos a través de rankings votados por personas reales.
El problema de la publicidad digital actual es que se basa en algoritmos opacos diseñados para maximizar el beneficio de la plataforma, no para ofrecer la mejor opción al usuario. Nosotros venimos a devolver el poder de decisión a las personas, organizando la información de forma transparente.
¿En qué momento os dais cuenta de que la inteligencia artificial va a cambiar completamente la forma en la que las personas descubren productos, comparan opciones y toman decisiones?
A mí siempre me han interesado los mercados muy fragmentados, esos sectores donde hay muchísimos actores dispersos y donde alguien puede llegar, agregar, ordenar y darles forma como servicio. Lo hicimos con Multiasistencia en los 90 y con el 2424 de Movistar a principios de los 2000, que era como una Siri humana. Cuando vimos la explosión de la IA generativa, nos dimos cuenta de que por fin existía la tecnología capaz de organizar esa dispersión a escala global y en tiempo real. La IA permite procesar millones de datos y estructurarlos, pero entendimos que si dejábamos que la IA decidiera por nosotros, caeríamos en el mismo error de las cajas negras. Por eso decidimos que nuestra IA, que es potentísima, debía ser el motor que organiza, pero el criterio debía seguir siendo humano.
Hasta ahora, internet funcionaba principalmente a través de buscadores y anuncios. ¿Por qué creéis que el modelo tradicional de publicidad digital empieza a quedarse obsoleto con la llegada de la IA conversacional?
Porque el modelo actual está basado en la opacidad y en la monetización de la atención a cualquier precio, y eso muestra claros signos de agotamiento. Los usuarios sospechan, con razón, que lo que ven en sus pantallas no es el reflejo de la calidad, sino el resultado de una subasta al mejor postor. Con la IA conversacional, el usuario ya no quiere navegar por diez páginas llenas de banners para encontrar una respuesta; quiere una solución directa y confiable. Si esa respuesta se la da una IA basada en algoritmos opacos, la desconfianza será aún mayor. El modelo tradicional se queda obsoleto porque ya no responde a la necesidad de transparencia y eficiencia que demanda el usuario actual.
¿Cómo cambia el papel de las marcas en un entorno donde los usuarios ya no hacen clic en banners o enlaces, sino que directamente preguntan a una IA qué deberían comprar, contratar o elegir?
Cambia radicalmente. Las marcas ya no pueden depender exclusivamente de comprar palabras clave o interrumpir la navegación con banners. Tienen que construir una reputación sólida y verificable que la IA pueda leer, entender y recomendar. En Billionhands, ofrecemos a las marcas un entorno donde esa reputación se construye sobre cimientos transparentes: una IA transparente, y los votos reales de los usuarios. La visibilidad ya no se compra, se gana a través del mérito. Las marcas tendrán que integrarse de forma natural en el momento exacto en que el usuario está comparando y decidiendo, aportando valor real en lugar de ruido publicitario.
Muchas plataformas publicitarias viven de captar atención. ¿Billionhands busca algo distinto, más relacionado con acompañar decisiones reales del usuario?
Exacto. Nosotros no buscamos retener al usuario haciéndole scroll infinito para mostrarle más anuncios. Nuestro objetivo es ser útiles. Queremos ser la capa de referencia para la toma de decisiones en internet. Si alguien busca el mejor restaurante, el mejor software para su empresa, la mejor peluquera o la mejor raqueta de tenis, queremos que encuentre un ranking ordenado por el consenso colectivo, que le ayude a decidir rápido y bien. Acompañamos la decisión real, y es en ese momento de alta intención donde las marcas y los negocios pueden integrarse de forma relevante y no intrusiva.
Uno de los elementos diferenciales de Billionhands son los rankings y comparativas. ¿Por qué apostáis por este modelo como forma de ayudar al usuario a decidir?
Porque los rankings son la forma más natural y eficiente que tiene el cerebro humano para procesar información compleja y tomar decisiones. Nosotros nos parecemos mucho a YouTube en su concepción: ellos agregaron vídeos; nosotros queremos congregar y agregar todos los rankings posibles. Además, nuestros rankings tienen una particularidad: no admitimos valoraciones negativas, siempre se vota al mejor. Esto crea un ecosistema constructivo donde la gente entra para orientarse basándose en el criterio de otros usuarios reales.
En internet existe mucha desconfianza hacia los rankings patrocinados o poco transparentes. ¿Cómo se consigue que las recomendaciones y clasificaciones dentro de Billionhands sean realmente imparciales y útiles?
Esa es la clave de todo nuestro modelo. La credibilidad exige que los algoritmos dejen de ser cajas negras. Por eso, en Billionhands hemos sometido nuestra tecnología y nuestros procesos a los más altos estándares de auditoría. Nuestra IA, a la que llamamos BILL, está certificada por AENOR, y nuestro modelo ha sido verificado por una de las Big Four. Lo que certifican es precisamente cómo se crea el ranking, que no esté manipulado y que no tenga sesgos. Además, los usuarios se identifican para votar. Esa combinación de voto humano real y tecnología auditada externamente es lo que garantiza una transparencia total.
¿Cómo evitáis que el modelo termine favoreciendo simplemente a las empresas con más presupuesto publicitario?
Porque en Billionhands la posición en el ranking no está a la venta. Un voto es un voto, y la clasificación es el reflejo exacto de la voluntad colectiva. BILL, nuestra inteligencia artificial, actúa como un director de orquesta que organiza la información y protege la integridad del sistema contra manipulaciones, pero no altera los resultados. Las empresas pueden tener presencia y visibilidad, pero la autoridad y la reputación se la tienen que ganar con el servicio que dan a sus clientes, no con la chequera.
Históricamente, las grandes plataformas publicitarias han favorecido a las grandes compañías con más presupuesto. ¿Cómo puede Billionhands abrir oportunidades también para pymes y empresas medianas?
Precisamente al democratizar la visibilidad basándola en el mérito. Una pyme que hace un trabajo extraordinario en su sector o en su barrio puede escalar a los primeros puestos de un ranking local o especializado gracias a los votos de sus clientes. En el modelo tradicional, esa pyme nunca podría competir en presupuesto con una multinacional para aparecer en los primeros resultados de búsqueda. En Billionhands, el terreno de juego se nivela porque la moneda de cambio es la satisfacción del cliente, no el presupuesto de marketing.
¿Cómo podría usar una pyme Billionhands para aparecer en conversaciones relevantes aunque no tenga grandes equipos de marketing o inversión publicitaria?
Lo primero es reclamar su perfil en la plataforma y asegurarse de que la información que ofrecemos sobre ellos es precisa y completa, de manera completamente gratuita. A partir de ahí, su mejor estrategia de marketing es invitar a sus clientes satisfechos a que les voten en los rankings correspondientes. No necesitan un gran equipo digital; necesitan dar un buen servicio y canalizar esa satisfacción hacia Billionhands. Nosotros nos encargamos de que esa reputación estructurada llegue a los usuarios que están buscando exactamente lo que esa pyme ofrece.
¿Qué tipo de información o presencia necesitarán las empresas para ser relevantes en entornos conversacionales impulsados por IA?
Necesitarán datos estructurados, transparentes y validados por terceros. La IA se alimenta de información, y si la información de una empresa es confusa, contradictoria o carece de respaldo social, la IA simplemente la ignorará o la relegará. Las empresas necesitarán construir una huella digital basada en la reputación real. Estar presentes en plataformas como Billionhands, donde la información está organizada y validada por el consenso humano y auditada tecnológicamente, será fundamental para que los asistentes de IA los consideren opciones fiables.
¿Cómo imagináis que será la relación entre marcas y asistentes de IA dentro de cinco años? ¿Las empresas tendrán que aprender a “hablar” con las inteligencias artificiales igual que aprendieron a posicionarse en Google o redes sociales?
Sin duda. Igual que en su día aprendieron SEO para posicionarse en buscadores, ahora tendrán que aprender a optimizar su presencia para los modelos de lenguaje y los asistentes conversacionales. Pero la gran diferencia es que a la IA no se la engaña repitiendo palabras clave. La IA buscará autoridad, contexto y validación real. La relación será mucho más exigente en términos de calidad y transparencia. Las marcas tendrán que asegurarse de que su propuesta de valor es sólida y de que ecosistemas como Billionhands certifican esa reputación para que la IA pueda recomendarles con total seguridad.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
