"Murcia cuenta con un ecosistema científico y tecnológico muy sólido"
En un ecosistema español tendente a concentrar la innovación en Madrid o Barcelona, Viva In Vitro irrumpe como un ejemplo de éxito nacido en 2021 desde el IMIB (Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria). Su objetivo es tan ambicioso como necesario: ser un referente en medicina inmunológica. Uno de los primeros pasos será reducir la mortalidad por sepsis, primera causa de muerte hospitalaria, sus efectos secundarios y la carga que supone para los sistemas sanitarios.
Su ventaja competitiva reside en determinar el estado inmunológico del paciente con sencillez y seguridad a partir del dominio de los inflamasomas,una de las áreas de mayor crecimiento en biotecnología, y en la detección del marcador ASC-specks como indicador de inmunoparálisis NLRP3 en monocitos. Ha sido elegida por el European Innovation Council (EIC) como una de las empresas más prometedoras del ecosistema europeo, con una financiación no dilutiva de 2.5 M de euros para continuar sus investigaciones y llegada al mercado con soluciones que permitan predecir la evolución del shock séptico o amplicar tratamientos personalizados en otras enfermedades como esclerosis múltiple, lo que abre la puerta a una medicina personalizada.
Varias rondas de financiación sobresuscritas les han permitido diseñar el dispositivo, resolver los retos de microfluídica, actualizar estudios de mercado y proteger su conocimiento a nivel global (patentes en EU, EE.UU., Canadá e Israel). Además, sus técnicas ya atraen el interés de grandes farmacéuticas para el desarrollo de nuevas terapias.
Para conocer los detalles de esta estrategia y los próximos pasos, hablamos con Toni Vilaplana, CEO de Viva In Vitro.
¿Cómo nace Viva In Vitro Diagnostics y qué problema específico queréis resolver con vuestra tecnología?
Viva In Vitro Diagnostics nace de un dato: más de 13 millones de personas mueren cada año por sepsis en el mundo. Y de una necesidad clínica muy concreta: la falta de herramientas eficaces para estratificar (no solo diagnosticar) a pacientes con sepsis, algo que podría reducir la mortalidad entre un 25%-40%.
Y es que hoy en día, la sepsis sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en hospitales, y una de las grandes limitaciones es que no existen herramientas que permitan entender algo clave en la medicina personalizada: cómo está respondiendo el sistema inmunitario del paciente en tiempo real.
Nuestro proyecto surge precisamente de trasladar un conocimiento científico exclusivo y patentado sobre inflamación y respuesta inmunitaria a una solución diagnóstica aplicable en la práctica clínica, escalable, sólida y con visión internacional.
¿En qué consiste vuestra solución y qué la diferencia frente a otros enfoques dentro del ámbito biotech?
Surgimos en 2021 como spin-off del IMIB (Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria), de la mano del Dr. Pablo Pelegrín, una eminencia en el campo de la inmunología, cofundador y asesor científico. Hoy somos una compañía biotecnológica seleccionada por la Comisión Europea por su aportación estratégica para la autosuficiencia médica y científica en un mundo cada vez más global y competitivo.
La definición sencilla sería que nuestro equipo está desarrollando un ensayo diagnóstico basado en ELISA que permite medir la activación del inflamasoma NLRP3 a través del PYCARD/ASC. Aunque más allá de la tecnología en sí, lo diferencial es el enfoque: no se trata solo de detectar un marcador, sino de interpretar la respuesta inmunitaria del paciente.
Pasamos de diagnosis a prognosis, a la estratificación y, en última estancia, a una medicina más personalizada en el manejo de la sepsis, donde las decisiones clínicas puedan adaptarse al estado inmunológico real del paciente. Una propuesta que posteriormente queremos aplicar a otras enfermedades con componente inflamatorio, como neurodegenerativas, cáncer, etc.
El desarrollo científico suele requerir largos ciclos. ¿En qué punto se encuentra actualmente la compañía y qué hitos habéis alcanzado hasta ahora?
Es una carrera de media distancia, pero el día a día es como una contrarreloj. Nos encontramos en una fase avanzada de desarrollo, en la que ya contamos con prototipos funcionales y validación científica inicial gracias al trabajo de nuestro equipo de investigación.
Actualmente estamos trabajando en la optimización del ensayo y en la transición hacia su industrialización y escalado, dentro de un potente ecosistema de validación clínica y médica.
En ese camino, el mayor hito hasta ahora ha sido el reconocimiento de la Comisión Europea con una financiación no dilutiva de 2,5 millones de euros a través del EIC Transition, que valida tanto el potencial científico como el enfoque de mercado del proyecto.
¿Cómo ha sido el proceso de validar vuestra tecnología, tanto desde el punto de vista científico como de mercado?
La validación ha sido doble. Por un lado, hemos trabajado en la validación científica del biomarcador y del ensayo, en colaboración con centros de investigación, hospitales y los sistemas de salud de cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Región de Murcia). Hospitales como Vall d’ Hebrón, Hospital Clinic Universitari de Valencia o el Hospital Virgen de Arrixaca, son solo algunas referencias.
Por otro lado, estamos avanzando en la validación de mercado, ajustando y optimizando todos los elementos necesarios para el encaje de esta solución en el entorno hospitalario, tanto desde el punto de vista clínico como operativo.
En este sentido, es muy valioso contar con un comité médico asesor de la categoría del Dr. Ricard Ferrer o el Dr. Ignacio Martín-Loeches, así como con partners internacionales como ClarkeModet, IGES Pharma, MDX, o CRO, entre otros, con éxitos contrastados en el sector health. Para nosotros es clave que la tecnología no solo funcione, sino que sea adoptable en la práctica real, y estamos preparados para transformar la ciencia en soluciones diagnósticas de vanguardia que marquen la diferencia en la práctica clínica.
En sectores como el vuestro, la regulación es clave. ¿Cómo abordáis este reto en vuestro crecimiento?
La regulación, especialmente en el contexto del IVDR europeo, es un elemento crítico, pero también una oportunidad. Desde el inicio hemos planteado el desarrollo con una orientación regulatoria clara, lo que nos permite avanzar de forma estructurada hacia un producto certificable. De nada sirve limitar una propuesta que podría salvar millones de vidas a un laboratorio, por lo que nuestro equipo y partners, están preparados para llegar hasta los pacientes de cualquier parte del mundo.
Lejos de verlo como una barrera, entendemos la regulación como un filtro que fortalece la propuesta de valor y genera confianza en el mercado, y así lo han visto tanto instituciones públicas como pharmas, centros de investigación y ecosistemas médicos.
¿Qué papel ha jugado la colaboración con centros de investigación, hospitales u otros agentes en vuestro desarrollo?
La colaboración ha sido fundamental. Trabajar con hospitales como los mencionados anteriormente o centros de investigación (Vall d`Hebron Institut de Recerca, INCLIVA, Ibima, o IMIB, entre otros) de toda España nos ha permitido validar el enfoque clínico desde el inicio y asegurar que estamos resolviendo un problema real.
Además, estas colaboraciones son clave para la generación de evidencia clínica y para facilitar la futura adopción del producto, a la que añadiría el trabajo que estamos realizando dentro del programa pionero de servicios de aceleración empresarial de la UE, el Business Acceleration Services (BAS). Llevo muchos años dedicado a dirección de empresas, gestión, legal, operaciones M&A, planificación financiera y la verdad es que el nivel y la exigencia son máximos, algo que me apasiona.
Emprender en biotech desde fuera de los grandes hubs no siempre es sencillo. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia desarrollando el proyecto desde Murcia?
Creo que debemos mirar en clave nacional. Somos una potencia europea, el talento español es referencia internacional, y nuestras empresas están preparadas para competir. Por lo tanto, somos un gran hub nacional donde la regionalización nos permite aportar desde cualquier parte de nuestro país. Y Murcia no se queda atrás, pues cuenta con un ecosistema científico y tecnológico muy sólido, con centros de investigación, hospitales y apoyo institucional que permiten desarrollar proyectos de alto nivel. Nuestra experiencia está siendo muy positiva.
Creemos que cada vez es más posible construir compañías biotech competitivas fuera de los grandes núcleos poblacionales, porque si me lo preguntas, Murcia es ya un gran hub, y lo que debemos priorizar es apoyar institucionalmente y con financiación, poner foco en los problemas que ya existen y que necesitan una solución urgente, apoyar al talento y mantener una visión clara.
¿Cuáles han sido los principales desafíos a la hora de transformar conocimiento científico en un producto viable?
El principal reto es pasar de un resultado científico a un producto robusto, escalable y regulatoriamente viable. Esto implica no solo ciencia, sino también ingeniería, regulación y modelo de negocio.
En biotech, la dificultad no está solo en descubrir algo nuevo, sino en convertirlo en un producto, solución o servicio que pueda utilizarse en un hospital de forma fiable y eficiente, y hacerlo desde una perspectiva empresarial sólida.
Quizás ese sea uno de nuestros pilares, haber construido un equipo muy bien balanceado, con profundidad técnica, visión traslacional, rigor regulatorio, gestión financiera e incluso de divulgación, porque en la carrera por salvar vidas, todos aportamos con nuestro granito de arena.
En términos de negocio, ¿cuál es vuestro modelo y qué mercado estáis priorizando en esta fase?
Nuestro modelo de negocio es dual y progresivo. Por un lado, estamos desarrollando una línea orientada a investigación (RUO), dirigida a compañías farmacéuticas, biotecnológicas, CROs y centros de investigación, donde el ensayo puede utilizarse para el estudio de la respuesta inflamatoria y la estratificación de pacientes en ensayos clínicos.
Por otro lado, nuestro objetivo principal es el desarrollo de un kit diagnóstico bajo normativa IVDR CE, orientado a hospitales y laboratorios clínicos, que permita su uso en la práctica asistencial.
Esta doble aproximación nos permite, por tanto, generar validación y posibles ingresos en fases tempranas a través del segmento RUO, algo que ya estamos explorando, y en paralelo avanzar hacia un producto clínico con mayor impacto y escalabilidad en el sistema sanitario.
En esta fase, estamos priorizando el mercado europeo, comenzando por España como punto de entrada para la validación clínica y la futura adopción hospitalaria, aunque gracias a los apoyos institucionales también estamos siendo observados en otros mercados tan potentes como Alemania.
La financiación es especialmente crítica en biotech. ¿Cómo ha sido vuestro acceso a capital y qué buscáis en los inversores?
El acceso a financiación en biotech siempre es un reto, pero hemos conseguido avanzar gracias a una combinación de financiación pública y apoyo institucional, destacando el EIC Transition.
Por supuesto, nuestro primer agradecimiento es a las instituciones públicas de la Región de Murcia que nos han apoyado, con INFO (Instituto de Fomento de Murcia) y Murcia Emprende, así como a business angels y family offices (la mayoría fuera de los focos mediáticos) que han contribuido con su inversión a que Viva in Vitro Diagnostics sea una realidad, sin olvidarnos del CDTI. Más de 6,5 millones de euros en sucesivas rondas e instrumentos financieros demuestran que el mercado ve un gran potencial en nuestra evolución.
De cara al futuro, y ya estamos cerrando la siguiente ronda, buscamos inversores y aliados empresariales que no solo aporten capital, sino también experiencia en el sector, visión estratégica y capacidad de acompañar el crecimiento de la compañía.
¿Qué perfil de inversor encaja mejor con una compañía como la vuestra?
El perfil ideal es el de un inversor (family offices, fondo, venture capital, corporates, ...) especializado en life sciences, que entienda los tiempos y riesgos del sector, y que pueda aportar valor más allá de la financiación.
En nuestro caso, es especialmente relevante contar con inversores que tengan experiencia en diagnóstico, regulación o acceso a mercado, con un fuerte componente en innovación, medicina personalizada, biomarcadores, etc, así como interés en otras afecciones más allá de la sepsis, como cáncer, esclerosis, Alzheimer, etc.
¿Cuáles son vuestros próximos hitos clave en términos de desarrollo, validación o expansión?
En el corto plazo, el foco está en la optimización del ensayo y en avanzar hacia un prototipo industrializable. A partir de ahí, el siguiente paso será la validación clínica y la preparación para la certificación CE bajo IVDR.
En paralelo, estamos definiendo la estrategia de industrialización y acceso a mercado, con el objetivo de posicionar el producto en entornos hospitalarios en los próximos años.
El reto es absolutamente apasionante, con cifras de negocio por alcanzar, mercados a los que llegar, crecimiento del equipo, descubrimiento de nuevas aplicaciones prácticas, etc. Y tenemos “zapatillas” y talento para correr y ser de los mejores.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
