“La industria forma parte del ADN económico de La Rioja”
La Rioja vive un momento decisivo en su apuesta por la innovación, la ciencia y el emprendimiento. La comunidad ha demostrado que, cuando se combina visión estratégica con compromiso institucional y colaboración público-privada, los resultados son capaces de transformar el tejido productivo y abrir nuevas oportunidades para el talento.
En este contexto, Amadeo Lázaro Fernández, Director General de Empresa, Energías e Internacionalización de la Consejería de Economía, Innovación, Empresa y Trabajo Autónomo del Gobierno de La Rioja, desempeña un papel clave en el impulso de las políticas orientadas a fortalecer la competitividad empresarial, atraer inversión, fomentar la internacionalización y consolidar un ecosistema innovador capaz de afrontar los retos del futuro.
La Rioja, reconocida por su tradición, calidad de vida y dinamismo empresarial, se proyecta hacia una nueva etapa de crecimiento basada en el conocimiento, la tecnología y el emprendimiento, con el objetivo de convertirse en un referente en innovación y desarrollo económico sostenible.
¿Cómo describiría el momento actual del tejido empresarial de La Rioja y su evolución en los últimos años?
Estamos en un momento francamente bueno, de cambio real y de una ambición estratégica mucho mayor que hace unos años. Y para entender bien dónde está hoy La Rioja, hay un dato que lo dice casi todo: somos una de las regiones más industrializadas de España.
Según el VIII Barómetro Industrial, la industria representa el 23,82% del PIB riojano, lo que sitúa a La Rioja en cabeza entre las comunidades autónomas, incluso por delante de Navarra, con un 22,25%. Si se compara con la media nacional, que está en el 15,3%, se entiende muy bien la dimensión de ese dato. La industria no es aquí un complemento: forma parte del ADN económico de la región.
Ese peso industrial también se refleja en la estructura de nuestro tejido empresarial. Según el Directorio Central de Empresas del INE, en 2024 La Rioja contaba con 2.040 empresas industriales, lo que supone el 9,6% del total regional. Esa proporción nos convierte en la comunidad con mayor concentración relativa de empresas industriales de España. Y si se mira en términos estatales, esas empresas representan el 1,2% del tejido industrial nacional, una cifra muy relevante para una comunidad de nuestro tamaño.
Hay otro dato que ayuda mucho a entender la singularidad de La Rioja: contamos con 629,3 empresas industriales por cada 100.000 habitantes, la cifra más alta del país. Y además, en superficie, hablamos de 4 empresas industriales por cada 10 km² sobre un territorio de apenas 5.045 km². Todo eso dibuja una comunidad con una densidad industrial muy poco habitual, especialmente si se pone en relación con su tamaño.
A partir de ahí, el reto es claro. Tenemos una base industrial muy sólida, y ahora el objetivo es convertir esa fortaleza en una palanca para seguir avanzando hacia un tejido más innovador, más digitalizado y más preparado para generar nuevas oportunidades empresariales y empleo de calidad. En esa dirección va precisamente el Plan de Desarrollo Industrial 2026-2028, que moviliza 138,9 millones de euros para reforzar un crecimiento más tecnológico, más sostenible y más competitivo.
¿Cómo está evolucionando La Rioja hacia modelos más innovadores y tecnológicos?
La evolución está siendo clara y, sobre todo, muy coherente. En los últimos años hemos pasado de un modelo más centrado en apoyos sectoriales puntuales a una visión mucho más integrada, donde industria, innovación, I+D, emprendimiento, internacionalización y talento ya no van por separado, sino que forman parte de una misma estrategia de transformación.
El gran marco que ordena ese cambio es la Estrategia de Especialización Inteligente, la S3, actualizada en diciembre de 2025. Su objetivo es muy claro: generar conocimiento, valor añadido y capacidades especializadas que permitan a La Rioja ganar competitividad y avanzar hacia una economía más innovadora, cohesionada y sostenible.
Pero antes de esa actualización hubo un hito importante. En noviembre de 2024 se presentó la Hoja de Ruta para la Innovación de La Rioja, concebida como una hoja de ruta para construir un ecosistema transformador. Aquella jornada ayudó a ordenar prioridades y a compartir una visión: que la innovación en La Rioja debía apoyarse en la sostenibilidad, la digitalización, la cooperación y el conocimiento.
De ese proceso surge un nuevo patrón de especialización mucho más amplio y moderno. La Rioja se proyecta hoy sobre seis grandes áreas: alimentación, industria avanzada, tecnologías disruptivas, salud, sostenibilidad y economía circular, y bienestar social y humano. Eso significa que la innovación ya no se entiende solo como modernizar lo que ya tenemos, sino como conectar capacidades industriales, científicas, tecnológicas y sociales para abrir nuevas oportunidades de futuro.
¿Qué papel juega la Dirección General en el impulso del emprendimiento y la competitividad empresarial?
El papel de la Dirección General es, sobre todo, dar dirección, cohesión y continuidad. No se trata únicamente de lanzar ayudas o programas, sino de construir una visión compartida, coordinar a los distintos agentes y convertir esa estrategia en medidas concretas que lleguen realmente al tejido empresarial.
Desde ahí se diseñan y coordinan políticas vinculadas a tecnología, innovación, transferencia, industria, comercio, internacionalización y talento. También se trabaja con una visión muy pegada al territorio, que en una comunidad como La Rioja es una ventaja, porque permite conectar mejor a los agentes económicos, tecnológicos y sociales y actuar con más cercanía y más agilidad.
Esa función de impulso al emprendimiento se desarrolla a través del ecosistema emprendedor coordinado desde la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja ADER y su programa EMPRENDERIOJA: una cadena de actores servicios y líneas de apoyo y financiación al emprendedor y a las empresas de base.
El proyecto Techfablab coordinado desde esta DG ha permitido unir la experiencia de 6 comunidades autónomas en el ámbito del emprendimiento, escalado y su aplicación a los sectores de la industria de la CAR.
Y finalmente un impulso singularizado a través de la calificación de “proyectos de Interés Estratégico Regional” para impulsar y acelera las iniciativas destacadas que ayudan a crecer a nuestra Comunidad Autónomo.
Coordinación del Sistema Riojano de Ciencia, Tecnología e Innovación, con el objetivo de que todo el ecosistema —centros tecnológicos, asociaciones empresariales, clústeres, universidad, empresas y administración— funcione de manera más alineada y eficaz.
Y ese liderazgo se ve también en los recursos movilizados por la Consejería de Economía, Innovación, Empresa y trabajo autónomo tanto a través de esta DG como del Plan de Actuaciones de la ADER para 2026 que cuenta con 72,3 millones de euros y 28 líneas de ayuda dirigidas a competitividad, digitalización, internacionalización, energía, economía circular, suelo industrial, reindustrialización y emprendimiento.
Y finalmente un gran proyecto tractor como el desarrollo del parque científico tecnológico TECHRIOJA y la participación en el Sandbox alimentario AgriFoodTech, que permitirá destacar a La Rioja entre los ecosistemas regionales de innovación Españoles.
¿Cuál es el enfoque de La Rioja para posicionarse en el mapa emprendedor nacional?
La Rioja no compite por tamaño, y probablemente ahí está una de sus mayores fortalezas. El enfoque no es intentar parecerse a los grandes ecosistemas, sino aprovechar aquello que nos hace diferentes: cercanía, rapidez, capacidad de coordinación y una estrategia bien enfocada.
En una comunidad como la nuestra, la relación entre administración, empresa, universidad y agentes sociales es mucho más directa. Eso facilita que las decisiones se tomen antes, que los proyectos se acompañen de forma más personalizada y que los recursos se concentren allí donde realmente pueden marcar la diferencia.
EMPRENDERIOJA es un modelo colectivo de emprendimiento de todo el territorio, 54 entidades públicas y privadas en un ecosistema colaborativo colaborativo que trabajan juntos: La ADER, la Universidad de La Rioja, la Cámara de Comercio, la Federación de Empresas de La Rioja (FER), centros tecnológicos, entidades financieras, incubadoras, espacios de trabajo, ayuntamientos, organismos de formación... cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, y entre todos cubren prácticamente todo el recorrido de un proyecto emprendedor. EMPRENDERIOJA es la demostración de que en una comunidad del tamaño de La Rioja, cuando los actores del territorio deciden remar juntos, el resultado es mayor que la suma de sus partes. Y esa capacidad de cohesión, en un mundo en el que los ecosistemas compiten entre sí, es una ventaja que no se improvisa. Hay una apuesta renovada y muy explícita por el emprendimiento de base tecnológica: proyectos con una tecnología real detrás, con capacidad de escalar.
Además, La Rioja ha asumido un papel de liderazgo poco habitual en una región de su tamaño. Coordinar el proyecto TechFabLab dentro del programa RETECH, junto a Aragón, Navarra, Cantabria, Comunitat Valenciana y Cataluña, nos sitúa como un actor reconocible en el mapa nacional del emprendimiento tecnológico. Es una forma muy clara de decir que una comunidad pequeña también puede tener voz propia y capacidad de liderazgo cuando hay visión y foco.
Y finalmente la construcción del parque científico tecnológico TECHRIOJA. Es probablemente el proyecto de infraestructura más ambicioso que ha emprendido La Rioja en el ámbito de la innovación. Se trata del Parque Científico y Tecnológico de la región, ubicado en el recinto ferial de Albelda de Iregua, en el área metropolitana de Logroño, y está pensado para convertirse en el espacio de referencia donde ciencia, tecnología, empresa e instituciones convivan y colaboren bajo el mismo techo. Su objetivo no es solo ofrecer espacios físicos, sino articular todo un ecosistema: incubación y aceleración de proyectos de base tecnológica, atracción de talento, divulgación del conocimiento, celebración de eventos y ferias, y colaboración entre universidad, centros de investigación y empresas. 336.000 metros cuadrados declarados Proyecto de Interés Supramunicipal.
¿Qué tipo de empresas están surgiendo y cómo está cambiando su perfil?
La pyme industrial tradicional sigue siendo una pieza fundamental de nuestra economía, pero junto a ella está apareciendo un perfil empresarial nuevo, más híbrido, más tecnológico y también más ambicioso. Se están viendo cada vez más proyectos vinculados a digitalización industrial, inteligencia artificial, datos, ciberseguridad, soluciones para agroalimentación y modelos con vocación de escalado.
Lo relevante no es solo que surjan esas empresas, sino que hoy nacen en un entorno mucho más favorable. Cuentan con infraestructuras, programas de acompañamiento y espacios de ensayo que antes no existían con esta intensidad. Ahí encajan proyectos como TECHRIOJA, TechFabLab o el Sandbox AgriFoodTech, que permiten a una empresa innovadora crecer con más apoyo, más conexiones y más capacidad de probar soluciones en contextos reales.
También es importante el trabajo que se está haciendo con los Proyectos de Interés Estratégico Regional, porque ayudan a acelerar iniciativas singulares y a enviar un mensaje claro: en La Rioja hay voluntad de acompañar proyectos con impacto, con capacidad de inversión y con potencial transformador.
¿Qué sectores consideráis estratégicos hoy y cuáles marcarán el crecimiento futuro?
Hoy los sectores estratégicos son los que recoge la estrategia de especialización Inteligente S3 revisada, y eso ya explica bastante bien hacia dónde queremos ir. La Rioja mantiene su base productiva tradicional, pero al mismo tiempo está ampliando su mirada hacia ámbitos con mucho recorrido de futuro, como la salud, las tecnologías disruptivas o el bienestar social.
A corto y medio plazo hay tres grandes motores especialmente relevantes. El primero es la alimentación en toda su cadena de valor, desde la producción hasta el procesado, la logística, la calidad, los nuevos alimentos o la gastronomía. El segundo es la industria avanzada, con tecnologías como automatización, robótica, fabricación aditiva o inteligencia artificial aplicadas a sectores que ya son fuertes en La Rioja. Y el tercero son las tecnologías disruptivas, especialmente la IA generativa en español, los gemelos digitales, el IoT o la ciberseguridad, que pueden actuar como tecnologías tractoras sobre muchos otros sectores.
Cómo estáis trabajando la transformación industria-tecnología desde la administración?
Se está trabajando con una idea bastante sencilla, pero muy importante: que la transformación no puede quedarse en el discurso, tiene que aterrizar en proyectos, recursos y espacios concretos. En esa lógica se sitúa el Plan de Desarrollo Industrial 2026-2028, dotado con 138,9 millones de euros y estructurado en seis grandes pilares que van desde el fortalecimiento industrial al conocimiento, la tecnología, la proyección exterior, la sostenibilidad o el relevo generacional.
Junto a ese marco general, hay varios proyectos que explican muy bien cómo se está aterrizando esa transformación.
EMPRENDERIOJA representa una forma muy riojana de entender el emprendimiento: como una tarea compartida. Es una alianza territorial que reúne a administración, universidad, cámaras, asociaciones empresariales, centros tecnológicos y entidades financieras. Y hoy tiene, además, un foco especialmente claro en el emprendimiento de base tecnológica, con la idea de detectar, acompañar y hacer crecer proyectos con capacidad real de escalar.
TechFabLab es otro de los proyectos más estratégicos. Que La Rioja coordine una red de seis comunidades autónomas para impulsar metodologías comunes de emprendimiento tecnológico ya es relevante por sí mismo. Pero hay una segunda dimensión aún más interesante: usar esa red para transferir tecnologías disruptivas a sectores tradicionales consolidados, especialmente al agroalimentario. Ahí es donde la innovación deja de ser un concepto abstracto y se convierte en productividad, mejora de procesos y nuevas oportunidades.
TECHRIOJA, por su parte, es probablemente la apuesta más ambiciosa que ha hecho La Rioja en infraestructuras para la innovación. El Parque Científico y Tecnológico de La Rioja está pensado como un espacio de referencia para conectar emprendimiento, ciencia, tecnología, empresa e instituciones. Su desarrollo por fases, el impulso al Nodo de Emprendimiento Tecnológico y la integración del propio TechFabLab hacen de este proyecto una pieza central para atraer talento, consolidar empresas innovadoras y dar continuidad física al ecosistema.
Y el Sandbox AgriFoodTech es seguramente el proyecto más singular de todos. Lo es por su enfoque, porque permite ensayar innovaciones agroalimentarias en condiciones reales y con un marco regulatorio adecuado, pero también por cómo se ha construido: mediante una alianza entre La Rioja, Navarra y el Gobierno de España, y a partir de la unión de capacidades tecnológicas de referencia en el ámbito agroalimentario. Esa combinación de cooperación institucional, masa crítica y orientación práctica lo convierte en un proyecto verdaderamente diferencial.
¿Qué instrumentos de financiación estáis impulsando?
Hoy La Rioja cuenta con un ecosistema de financiación bastante completo, y eso es clave porque transformar un modelo productivo no depende de una sola ayuda ni de una convocatoria aislada. Requiere instrumentos distintos para necesidades distintas: inversión, innovación, internacionalización, talento, infraestructuras o acompañamiento empresarial.
Desde ADER se realizan apoyos en 28 líneas diferentes, algunas específicas para emprendedores, otras para empresas de base tecnológicas, ayudas y cheques a la innovación al talento a la realización de proyectos de I+D de innovación y a la internacionalización.
Desarrollo de Inversiones Riojanas (DIR, S.A), entidad participada por el Gobierno de La Rioja apoya con participaciones temporales en el capital a emprendedores, startups y empresas riojanas en crecimiento. Respalda el crecimiento la innovación y /o la consolidación así como el desarrollo de nuevos productos o negocios. Opera sobre todo en sectores con alto potencial de impacto económico regional: tecnologías de la información, biotecnología, nanotecnología y energías limpias, aunque su foco se ha ampliado a cualquier proyecto con capacidad de generar valor real para el tejido productivo de La Rioja.
DIR ha experimentado un impulso significativo por parte del Gobierno de La Rioja con sucesivas ampliaciones de capital, con el objetivo estratégico de ampliar su capacidad inversora y apoyar iniciativas empresariales de alto valor para el desarrollo económico regional.
Junto a ello, se apoya a todo el ecosistema de innovación, centros tecnológicos y clústeres, a través de convenios y líneas de subvenciones competitivas específicas que apoyen el desarrollo de proyectos en el marco de la estrategia de especialización inteligente.
Finalmente, un apoyo decido al itinerario del talento durante todo su, contrataciones de tecnólogos (cheques Talento), becas ADER de internacionalización, diseño e innovación, becas-pre y posdoctorales y doctorados industriales de la Consejería, que ayudan a conectar talento investigador, Academia y empresa.
Más allá de las cantidades, lo importante es que la financiación no está pensada solo para cubrir gasto, sino para acompañar procesos de transformación, facilitar decisiones empresariales y ayudar a que las empresas ganen tamaño, capacidad tecnológica y sostenibilidad.
¿Qué papel juega la internacionalización y cómo acompañáis a las empresas?
La internacionalización se entiende hoy en La Rioja como una palanca de crecimiento, pero también como una forma de ganar calidad, valor y proyección. No se trata simplemente de vender más fuera, sino de ayudar a que nuestras empresas compitan mejor, diversifiquen riesgos, ganen visibilidad y se sitúen en mercados donde pueden crecer con más solidez.
Esa es la lógica de la Estrategia de Internacionalización 2026-2029. Es una estrategia ambiciosa, que no parte de corregir una debilidad, sino de potenciar una fortaleza. Busca consolidar a La Rioja como un territorio más abierto, más visible y más competitivo a escala internacional, alineado con la S3 y con los planes regionales de industria, ciencia y talento.
La estrategia se apoya en cuatro grandes ejes: reforzar el motor exportador y la competitividad exterior; aumentar la proyección internacional y la capacidad de atraer inversión; trabajar el talento, el liderazgo y la cultura global; y mejorar la coordinación del propio sistema de apoyo a la internacionalización. Sobre esa base, se despliegan objetivos muy concretos: ampliar la base exportadora, diversificar mercados, aumentar el valor añadido de la oferta exportable, reforzar la reputación exterior de La Rioja, atraer inversión, preparar talento y mejorar la gobernanza del sistema.
En todo esto, la Marca La Rioja juega un papel importante. Vino, gastronomía, paisaje, cultura o lengua son activos que ayudan a abrir puertas, pero el objetivo es que esa proyección beneficie al conjunto del tejido empresarial y no solo a los sectores más visibles. En definitiva, acompañar a una empresa en internacionalización significa hoy ayudarla a dar ese salto con estrategia, con inteligencia de mercado y con un ecosistema de apoyo mucho más completo.
En un mundo extremadamente cambiante, la promoción de la internacionalización representa un apoyo decidido a la presencia ferias, en prospección de nuevos mercados, para cada uno de los sectores de referencia en nuestra comunidad.
¿Qué elementos diferenciales ofrece La Rioja para atraer proyectos e inversión?
Probablemente hay tres factores diferenciales muy claros. El primero es la coherencia. La Rioja tiene hoy muy alineadas su estrategia de especialización inteligente, su plan industrial, sus instrumentos de apoyo empresarial, sus proyectos tecnológicos y su política de talento. Y eso, para una empresa o un inversor, genera confianza y transmite seriedad.
El segundo es la capacidad de colaboración y la agilidad. Aquí las relaciones son más directas, los interlocutores están más cerca y la administración puede acompañar de una forma más próxima. Además, la simplificación administrativa, la transparencia y la cooperación entre instituciones forman parte explícita del enfoque regional.
Y el tercero es una combinación poco habitual: una base industrial muy real, muy asentada, junto con una apertura creciente a ámbitos emergentes de mucho valor, como la inteligencia artificial, la salud, las tecnologías duales, los nuevos materiales o la construcción industrializada. Esa mezcla es una ventaja competitiva muy valiosa.
Finalmente, La Rioja es un territorio Para vivir, cercanía, calidad de educación y sistema sanitario, paisaje y gentes hace de La Rioja un lugar ideal para trasladar un proyecto vital.
¿Cuáles son los principales retos que identificáis?
Los retos están bastante claros, y en buena medida también están ya incorporados a la agenda estratégica. Uno de los más importantes es seguir aumentando el tamaño medio de las empresas, porque el tamaño sigue siendo determinante para innovar más, internacionalizarse mejor y resistir mejor en entornos complejos.
Otro gran reto es acelerar la adopción tecnológica en todo el tejido, especialmente en aquellas pymes que todavía tienen más distancia respecto a los procesos de digitalización o incorporación de nuevas tecnologías. A eso se suma el reto del talento: atraerlo, retenerlo y conectarlo mejor con las necesidades reales de la economía regional.
También está el relevo generacional, especialmente en muchas empresas familiares, y un reto que para La Rioja es especialmente sensible: que la transformación llegue a todo el territorio. La cohesión territorial no es un añadido, es una condición para que el crecimiento sea realmente sostenible.
¿Qué objetivos os marcáis de cara a los próximos años?
El objetivo de fondo es bastante claro: consolidar a La Rioja como una región más innovadora, más cohesionada, más sostenible y más competitiva. Una región capaz de generar conocimiento, transformar su base productiva, atraer inversión y retener talento sin renunciar a lo que la hace reconocible.
No se trata de dejar atrás la identidad productiva de La Rioja, sino de llevarla a una nueva etapa, más sofisticada, más tecnológica y con mayor valor añadido.
En definitiva, la aspiración es que La Rioja sea una referencia de innovación bien aplicada, un territorio de experimentación. Una región que demuestra que se puede liderar también desde una escala media, siempre que haya visión, foco, colaboración real y capacidad de ejecución.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
