"La agricultura está viviendo uno de los momentos de mayor innovación de su historia"
Vitto AgTech es una startup de impacto fundada en 2024 con el propósito de transformar conocimiento e innovación en impacto real en el campo. Para la compañía, uno de los grandes desafíos de la agricultura actual no es generar más innovación, sino conseguir que llegue de forma efectiva a quienes la necesitan. Por eso trabajan junto a cooperativas, asociaciones, distribuidores y otras organizaciones agrícolas, porque ellas ya desempeñan un papel esencial como espacios de confianza, coordinación y asesoramiento para los productores.
Con este fin, han desarrollado una plataforma que combina inteligencia artificial, gestión del conocimiento e inteligencia estratégica para ayudar a estas organizaciones a identificar, validar y movilizar innovaciones dentro de sus comunidades. De esta manera, fortalecen su capacidad para comprender mejor las necesidades de los agricultores, impulsar iniciativas estratégicas y acelerar la adopción de prácticas y tecnologías que mejoran la competitividad, la sostenibilidad y la resiliencia del sector.
En definitiva, Vitto es la infraestructura digital que conecta estrategia, conocimiento y comunidad, ayudando a las organizaciones agrícolas a seguir siendo el principal referente para sus agricultores en una agricultura cada vez más digital, diversa y dinámica.
La startup fue fundada por María Florencia Hoffmann y Stéphanie Marchesseau, quienes combinan experiencia en estrategia, innovación, sostenibilidad e inteligencia artificial aplicada.
Su enfoque es de innovación abierta y bidireccional. Conecta estrategia, conocimiento y comunidad en un solo ecosistema digital para que, por un lado, las prioridades de las organizaciones lleguen al campo —un flujo top-down—, mientras las necesidades, intereses y experiencias de los agricultores se incorporan como inteligencia para mejorar las decisiones —un flujo bottom-up.
Además, aborda todo el recorrido de la innovación. Muchas soluciones se especializan en descubrir tecnologías o brindan asesoramiento. Ellas conectan las etapas y se centran especialmente en la más difícil y, a menudo, la menos atendida: el despliegue a escala. Porque una innovación solo crea valor cuando es comprendida, genera confianza y acaba formando parte de la práctica diaria de los agricultores.
En España desembarcaron de la mano del ICEX gracias al programa Rising Up in Spain de ICEX-Invest in Spain, un programa público para atraer e integrar startups internacionales en España que ofrece acceso a mentoría, visibilidad y conexión con inversión, partners y ecosistema local.
Vitto AgTech nace de un problema: no falta innovación, sino que no llega al agricultor. ¿Cómo entendisteis que ese era el problema?
Lo entendimos a partir de una paradoja. La agricultura está viviendo uno de los momentos de mayor innovación de su historia. Aparecen constantemente nuevas tecnologías, prácticas agronómicas y conocimiento científico capaces de mejorar la rentabilidad, utilizar mejor el agua, proteger los suelos o hacer las explotaciones más resilientes. Y, sin embargo, muchas de esas soluciones tardan años en llegar realmente al campo.
A lo largo de nuestras carreras, desde ámbitos diferentes pero complementarios —innovación, sostenibilidad, I+D e inteligencia artificial— vimos repetirse ese mismo patrón: somos extraordinariamente buenos generando conocimiento e innovación, pero mucho menos eficaces convirtiéndolos en adopción a escala.
En agricultura esa brecha tiene consecuencias muy concretas. Cuando una innovación de impacto comprobado llega a tiempo, puede contribuir a proteger una cosecha, preservar un suelo, mejorar el ingreso de un productor o transmitir conocimiento a una nueva generación. Por eso creemos que ninguna solución capaz de generar ese impacto debería quedarse esperando por falta de información, confianza o coordinación.
Ahí nació nuestra convicción: el próximo gran salto de la agricultura dependerá de conseguir que lo que ya funciona llegue antes a quienes lo necesitan. Y ese es el problema que decidimos resolver con Vitto.
¿Y cómo surgió que la solución era crear una startup como la vuestra?
La idea surgió de hacernos una pregunta bastante sencilla: si hemos aprendido a acelerar la innovación, ¿por qué no podemos acelerar también su adopción?
La tecnología y el conocimiento científico avanzan cada vez más rápido, y cada año aparecen nuevas soluciones para problemas muy concretos de la agricultura. Sin embargo, el ritmo al que esas soluciones se incorporan y despliegan en el campo sigue siendo mucho más lento.
Ahí entendimos algo fundamental: el tiempo de adopción no tiene por qué ser algo que simplemente aceptamos; es un proceso que podemos entender, diseñar y hacer más eficiente.
Y el tiempo importa. La agricultura está en el centro de desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria. No basta con desarrollar soluciones capaces de generar impacto: necesitamos que ese impacto ocurra a tiempo.
Vitto fue creado a partir de conocimiento especializado y complementario en innovación, sostenibilidad, transformación digital, inteligencia artificial e I+D. Con ello encontramos nuestro lugar en el ecosistema: mientras innovadores, centros de investigación y empresas desarrollan las soluciones que la agricultura necesita, nuestra misión es ayudar a que las mejores se desplieguen antes, mejor y a mayor escala allí donde más se necesitan.
¿Por qué es tan difícil que las soluciones del sector que surgen consigan una implantación real?
Porque que una tecnología funcione no significa automáticamente que vaya a ser adoptada. Desarrollarla y demostrar su potencial es solo el primer paso.
Para incorporarla, el agricultor necesita entender qué valor le aporta en su realidad concreta y tener suficiente certeza en los resultados como para asumir el cambio. Y esto ocurre en un entorno cada vez más complejo: aparecen continuamente nuevas soluciones, proveedores y fuentes de información, pero la información necesaria para tomar una decisión suele estar dispersa y no siempre es fácil distinguir entre una promesa comercial y resultados contrastados.
A esto se suma otro desafío: la adopción suele producirse de forma muy atomizada. Un productor adopta una solución hoy, otro más adelante, muchas veces de manera aislada y sin una visión compartida de las necesidades de la comunidad. Eso dificulta coordinar el cambio y llevar aquellas soluciones que funcionan a una escala significativa.
Por eso una innovación excelente puede demostrar que funciona y, aun así, tardar años en alcanzar un despliegue significativo. El verdadero desafío es pasar de adopciones aisladas a una adopción coordinada capaz de generar valor a escala en el campo.
¿En qué se diferencia Vitto AgTech en este y todos los sentidos?
La mayoría de las soluciones del ecosistema se concentran en una parte del proceso: descubrir tecnologías, conectar con proveedores, ofrecer asesoramiento o facilitar pilotos. Vitto nace con un objetivo diferente: ayudar a convertir innovación en adopción a escala.
Para ello acompañamos a las organizaciones agrícolas a lo largo del proceso de adopción. Las ayudamos a transformar una enorme cantidad de conocimiento e innovación disponible en decisiones y acciones relevantes para sus comunidades.
Nuestro enfoque combina algo que para nosotros es fundamental: capacidad de coordinación a escala con una comprensión profunda de las necesidades del productor. Esto permite reducir la distancia entre lo que el ecosistema innova y lo que realmente termina generando valor en el campo.
Además, Vitto tiene desde su origen un fuerte foco en sostenibilidad y resiliencia. Buscamos acelerar especialmente aquellas soluciones con potencial de generar impacto económico, social y ambiental.
En definitiva, queremos construir la infraestructura que ayude a que la mejor innovación llegue antes allí donde puede generar valor.
Trabajáis con cooperativas, asociaciones y organizaciones agrícolas en lugar de dirigiros directamente al agricultor. ¿Por qué esa decisión? ¿Por qué es un modelo más efectivo?
Porque creemos que las organizaciones agrícolas son uno de los actores mejor posicionados para acelerar la resiliencia y competitividad del sector. Ya cuentan con activos que llevan décadas construir: la confianza de los agricultores, un profundo conocimiento del territorio, capacidad técnica y comunidades consolidadas.
Vitto no busca sustituir esas relaciones, sino fortalecerlas. Una cooperativa, una asociación o una organización de productores puede identificar desafíos compartidos, generar conocimiento y coordinar iniciativas que alcancen a cientos o miles de productores. Eso les da una capacidad extraordinaria para impulsar cambios de forma coordinada.
Para nosotros hay además una cuestión fundamental: la tecnología puede acelerar muchos procesos, pero la confianza no se construye con un algoritmo. En agricultura, el conocimiento del contexto y las relaciones siguen siendo determinantes para que una innovación termine convirtiéndose en una decisión.
Por eso creemos que el sector puede avanzar más rápido si reforzamos la capacidad de quienes ya conocen el territorio y trabajan cada día junto a los productores. Nuestro objetivo es dar más herramientas a quienes ya tienen un papel fundamental para fortalecer a sus comunidades.
¿De qué forma han acogido ellas vuestro proyecto? ¿Confían en Vitto?
La acogida ha sido muy positiva porque el desafío que abordamos forma parte de su realidad cotidiana. Las organizaciones agrícolas se fijan objetivos para avanzar en cuestiones estratégicas para sus comunidades y, a partir de ellos, ponen en marcha iniciativas, programas y proyectos para generar cambios concretos en el territorio.
Pero entre definir una iniciativa y conseguir que cientos o miles de productores avancen en esa dirección hay una distancia enorme. Ese es uno de sus grandes desafíos: cómo transformar una prioridad estratégica en un movimiento coordinado de toda una comunidad.
Ahí es donde Vitto está encontrando una acogida especialmente interesante. Les damos mayor capacidad para entender qué necesita su comunidad, fortalecer la relación con sus productores, acceder a conocimiento relevante y convertir sus prioridades en iniciativas capaces de generar participación y acción a escala.
Y la confianza se construye precisamente así: trabajando junto a ellas, entendiendo sus objetivos y demostrando que Vitto puede ayudarlas a convertir estrategia en acción e impacto en el territorio.
En vuestro caso, ¿cómo os ayuda la IA a reforzar el papel que cumplís en el mercado?
La inteligencia artificial permite procesar una cantidad de información que sería imposible gestionar manualmente, ayudando además a filtrar el ruido.
Pero la IA no sustituye el criterio de los técnicos o los agrónomos, sino que amplía sus capacidades. Permite liberar tiempo, aportar contexto y facilitar el acceso a información que de otra manera sería muy difícil de gestionar, contribuyendo así a una mejor toma de decisiones.
De esta forma, los equipos cuentan con mayores capacidades para acompañar a los agricultores y liderar los procesos de innovación de sus comunidades.
¿De qué forma la Inteligencia Artificial acelera la adopción de innovación en la agricultura?
La inteligencia artificial permite reducir significativamente el tiempo necesario para acceder y comprender la innovación disponible y evaluar su relevancia para cada contexto.
Y esa eficiencia importa. Cada año que una solución de impacto comprobado tarda en desplegarse es también un año en el que se retrasa su potencial económico, social y ambiental. Una solución que puede proteger una cosecha, un suelo o un ingreso no debería quedarse esperando.
En Vitto creemos que hacer más eficiente ese despliegue a escala es fundamental. La IA nos da una capacidad extraordinaria para acelerar ese proceso, para que las soluciones más importantes lleguen antes allí donde más se necesitan.
¿Y cuál creéis que es el futuro de la misma gracias a esta tecnología? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
La agricultura será cada vez más inteligente, pero también más colaborativa. La inteligencia artificial permitirá ampliar enormemente la capacidad de agricultores, técnicos y organizaciones para acceder al conocimiento y tomar decisiones mejor fundamentadas, combinando datos, conocimiento y experiencia.
Pero no creemos en un futuro en el que la tecnología sustituya la experiencia del campo. Creemos en uno en el que permita amplificarla y hacerla llegar más lejos.
El gran cambio será pasar de un ecosistema donde el conocimiento y la innovación avanzan de forma dispersa a otro con mucha más capacidad para actuar de forma coordinada. Y eso puede permitir que el sector responda mucho más rápido a los desafíos que vienen.
¿Y Vitto AgTech hacia dónde va? ¿Cuáles son vuestros siguientes pasos de expansión, crecimiento, internacionalización y nuevas herramientas o productos?
Estamos en una etapa de consolidación y crecimiento. Nuestra prioridad es seguir desarrollando Vitto junto a las organizaciones con las que trabajamos, demostrar su valor en contextos reales y continuar fortaleciendo la plataforma a partir de ese aprendizaje.
Al mismo tiempo, tenemos una vocación internacional desde el inicio. Queremos seguir creciendo en España, Francia y avanzar en otros mercados europeos y latinoamericanos, siempre de la mano de organizaciones agrícolas que compartan nuestra visión y con una expansión adaptada a la realidad de cada territorio.
Nuestra ambición es que Vitto se convierta en la infraestructura de referencia para acelerar la adopción de innovación en la agricultura, ayudando a que las organizaciones tengan cada vez mayor capacidad para liderar la transformación de sus comunidades.
Habéis contado con el apoyo de ICEX en ese proceso. ¿Qué destacaríais del mismo? ¿Por qué es relevante en vuestra trayectoria?
Ser parte de Rising Up in Spain ha sido un reconocimiento muy importante para una empresa en una fase tan temprana.
El programa nos ha permitido acceder a una red internacional de expertos, instituciones y potenciales socios, además de ayudarnos a comprender mejor el ecosistema emprendedor español.
Para una startup con vocación internacional desde su nacimiento, contar con ese acompañamiento aporta aprendizaje, visibilidad y credibilidad.
Muchas startups dudan sobre cuándo dar el salto internacional. ¿Qué consejo les daríais a otras empresas que estén valorando solicitar apoyo de ICEX?
La internacionalización no debería verse como el último paso de una startup, sino como parte de su proceso de aprendizaje.
Si el problema que resuelve una empresa existe en otros mercados, merece la pena empezar a validarlo cuanto antes.
Programas como los de ICEX ayudan precisamente a reducir la incertidumbre, abrir puertas y acelerar ese proceso de aprendizaje.
El consejo sería aprovechar ese apoyo con objetivos muy claros: entender mejor el mercado, encontrar socios adecuados y validar la propuesta de valor en nuevos países.
¿Un deseo para el futuro de Vitto?
Que Vitto contribuya a convertir todo el potencial de conocimiento, innovación y tecnología que existe en el sector en acción a escala, y que esos cambios ayuden a construir una agricultura más competitiva, sostenible y resiliente.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
