"Dekano toma lo que sabemos hacer a nivel enterprise y lo ponemos al alcance del tejido empresarial real"
Dekano es una consultora tecnológica y casa de producto especializada en inteligencia artificial y cloud, fundada el 26 de noviembre de 2024. La startup, consultora de IA y cloud y Google Cloud Partner, ayuda a empresas a transformarse con arquitectura cloud a medida, ingeniería de datos e IA aplicada, y desarrolla dos productos propios: Prisma, una plataforma de extracción inteligente de documentos, y Aura, un servicio de reputación online pionero en IA.
Así, Dekano opera en dos frentes complementarios: servicios de consultoría tecnológica (el core del negocio) y productos SaaS propios que generan ingresos recurrentes. Ambos se apoyan en la misma base técnica: GCP, ingeniería de datos e IA generativa.
La compañía nace de un equipo de cuatro fundadores con background en banca: Jordi Aguilá Macías, CEO y Administrador Único, Miguel Ángel Álvarez, CIO, Javier Román, CTO, y Luis Azofra, CCO.
A día de hoy, Dekano se encuentra en fase seed, con producto comercializable y en mercado, con foco en cerrar primeros clientes y pilotos. Hasta el momento han captado 356.000 euros
¿Cómo han sido vuestras trayectorias personales y cómo os llevaron a Dekano?
Los cuatro fundadores venimos del dato y hemos coincidido en Twinco Capital y Ebury. Yo soy doctor en Neurociencia Teórica y terminé liderando ciencia de datos: pricing dinámico, segmentación, modelos en producción. Mangel construía la infraestructura cloud sobre la que corría todo eso; Javier, los pipelines y la parte de ingeniería de datos; y Luis viene de más de veinte años en banca internacional, BBVA y Ebury, con la visión comercial y de mercado.
Trabajando en fintech vimos una cosa clara: las herramientas de IA y datos que usábamos para mover cientos de millones de euros eran las mismas que una PYME española necesitaba, pero a las PYMEs nadie se las implementaba de forma eficiente. O podías pagar a Accenture, o te quedabas fuera. Dekano nace de ahí: tomar lo que sabemos hacer a nivel enterprise y ponerlo al alcance del tejido empresarial real.
¿Cómo fue nacer en 2024? En un sector que cambia tan rápido, ¿cómo os adaptáis a vuestros clientes?
Nacer a finales de 2024, justo cuando la IA generativa dejaba de ser titular y empezaba a ser producto, fue oportunidad y vértigo a partes iguales. La ventaja de arrancar ahora es que no arrastras deuda técnica: construyes directamente sobre la última generación de modelos.
Nos adaptamos por dos vías. Una, somos pequeños y los clientes hablan directamente con los fundadores, sin capas: eso nos deja iterar en días, no en trimestres. Y dos, tenemos una parte de consultoría y unos productos propios, Prisma y Aura, que se retroalimentan. Lo que aprendemos resolviendo un problema a medida acaba mejorando el producto, y al revés. En un sector que se mueve tan rápido, esa cercanía es lo que te mantiene relevante.
¿Qué problema del mundo empresarial os obsesiona resolver?
El trabajo repetitivo que se come el tiempo de la gente y no aporta valor. Una PYME española media todavía tiene a personas metiendo facturas a mano en un ERP, cruzando albaranes, revisando documentos uno a uno. Son horas de gente capaz haciendo algo que una máquina hace mejor, más rápido y sin horas que esas personas pueden emplear en desarrollar otros trabajos que aporten mucho más tanto a ellos como a la empresa.
Nos obsesiona cerrar esa brecha: que una PYME tenga acceso a la misma automatización y la misma inteligencia de datos que una gran corporación, sin necesitar un equipo de veinte personas ni un presupuesto de multinacional. La IA no debería ser un lujo de los que ya iban ganando.
¿Qué tipo de clientes tiene Dekano? ¿A cuáles no estáis llegando que os gustaría?
Trabajamos con PYMEs y mid-market españolas en plena digitalización: empresas con silos de datos que necesitan una fuente única de verdad, que quieren migrar a cloud, o que dan el salto a modelos predictivos por primera vez. Somos Google Cloud Partner, así que buena parte del pipeline gira en torno a ese ecosistema. Y con Prisma llegamos muy bien a asesorías, gestorías y departamentos financieros, así como a entidades públicas con mucho volumen documental.
¿A quién nos gustaría llegar más? A la PYME que todavía cree que la IA no es para ella. Hay un segmento enorme, empresas sólidas pero tradicionales, que asumen que esto es caro o complejo y ni se lo plantean. Ahí, con las ayudas públicas tipo Kit Digital y Kit Consulting, hay una oportunidad real de entrar y demostrar valor rápido.
¿Contra quién competís realmente en una venta? ¿Qué os hace ganar una propuesta?
Depende del tamaño. En proyectos grandes competimos indirectamente con las grandes consultoras, Accenture, Deloitte, Capgemini, pero rara vez cara a cara: para el mid-market suelen ser demasiado caras o demasiado lentas. En cloud competimos con partners de Google más grandes; en producto, Prisma se mide con IDPs españoles e internacionales.
Ganamos por tres cosas. Primera, seniority real: quien vende es quien ejecuta, no hay un junior detrás improvisando. Segunda, agilidad de startup con criterio de gente que ha operado a escala. Y tercera, que no vendemos solo horas: combinamos consultoría con producto propio, así que el cliente se lleva algo que sigue generando valor cuando el proyecto termina. Muchas veces lo que inclina la balanza no es el precio, es que entendemos el problema de negocio, no solo la tecnología.
¿Qué os hace la mejor opción que cualquier otra consultora en España?
No diría que somos la mejor para todo el mundo; sería deshonesto. Somos la mejor opción para una PYME o una empresa mid-market que quiere resultados de nivel enterprise sin el precio ni la burocracia de una gran consultora.
Lo que nos diferencia es que unimos tres cosas que normalmente van separadas: equipo técnico de primer nivel, salido de entornos donde el dato mueve dinero de verdad; productos propios que dan recurrencia y no dependen de facturar horas; y trato directo con fundadores. La mayoría de consultoras te dan una de las tres. Nosotros las tres, y a un precio que la PYME española puede asumir.
¿Qué papel juega la inversión en la estrategia de Dekano?
La inversión es combustible, no el objetivo. Hemos levantado una pre-seed con un inversor privado y sumado financiación pública vía ENISA, y eso nos ha permitido construir producto y equipo sin comprometer el control ni la visión.
Nuestra estrategia es algo poco habitual y muy sana: la consultoría genera caja desde el primer día y financia el desarrollo de producto. Eso nos da independencia: decidimos desde la solidez, no desde la urgencia. La inversión la usamos para acelerar, para llegar antes a más clientes, no para tapar agujeros. Levantaremos cuando tenga sentido acelerar algo que ya funciona, no por moda.
¿Qué tipo de inversor encaja mejor con Dekano?
Uno que entienda que somos un híbrido de servicios y producto, y que no espere el patrón puro de SaaS de manual. Alguien paciente, que valore construir sobre caja real y no solo quemar para crecer.
Y sobre todo, smart money: inversores con red en el tejido empresarial español y en el mundo cloud e IA, que nos abran puertas a clientes y a talento. El dinero lo hay en muchos sitios; lo que buscamos es un socio que sume conocimiento del mercado PYME español y que comparta la visión de democratizar la IA, no de inflar una valoración para el siguiente traspaso.
¿En qué punto os encontráis en este sentido?
Estamos en seed temprana. Producto terminado y comercializable, financiación pre-seed y ENISA cerradas, y con foco absoluto ahora mismo en cerrar los primeros clientes y pilotos de producto. Ese es el hito que ordena todo.
No estamos en modo ronda activa. Preferimos llegar a la siguiente conversación con inversores con tracción de producto sobre la mesa, no solo con un plan. Si surge el socio adecuado antes, hablamos; pero el reloj lo marca la tracción, no la caja.
¿Cómo han surgido y evolucionado Prisma y Aura dentro de Dekano?
Prisma nació de un dolor que veíamos una y otra vez en consultoría: empresas ahogadas en documentos. Facturas, albaranes, nóminas, contratos, todo procesado a mano. Empezamos resolviéndolo a medida y nos dimos cuenta de que era un producto en sí mismo. Lo lanzamos en octubre de 2025 como plataforma SaaS de extracción inteligente de documentos, con IA generativa, sin plantillas rígidas, con anonimización integrada para cumplir RGPD desde el diseño.
Aura surgió por otra vía. Vimos que la reputación online se había vuelto crítica —el 87% de la gente busca en Google antes de contratar— y que ahora ChatGPT y Gemini amplifican lo que se dice de ti de forma automática. Aura combina tecnología propia de monitorización con un equipo de SEO, comunicación, legal y ciberseguridad, y es pionera en gestionar reputación dentro de la propia IA. Los dos productos nacen de lo mismo: un problema real que vimos de cerca y que sabíamos resolver mejor.
¿Qué papel van a jugar a medio plazo y qué nuevos productos o líneas estáis considerando desarrollar?
A medio plazo, Prisma y Aura son la palanca de recurrencia. La consultoría abre la relación y demuestra valor; el producto la hace duradera y escalable. Queremos que el peso del ingreso recurrente vaya creciendo año a año hasta ser el motor del negocio.
Estamos explorando más líneas en la misma filosofía: coger un problema que resolvemos bien en proyectos y convertirlo en producto. Trabajamos en soluciones verticales sobre datos y sostenibilidad, y todo lo que construimos gira alrededor de la misma idea: automatización e inteligencia aplicada, accesible para el tamaño de empresa que hasta ahora se quedaba fuera.
¿Qué queréis que sea Dekano en cinco años? ¿Cómo visualizáis la compañía a todos los niveles?
Queremos que Dekano sea el socio de referencia en IA para la PYME y la mediana empresa española. Que cuando una empresa de este país piense en automatizar o en sacarle partido a sus datos, piense en nosotros antes que en una gran consultora.
A nivel de negocio, una compañía con producto propio consolidado, ingreso recurrente fuerte y una consultoría que sigue siendo puerta de entrada y campo de innovación. A nivel de equipo, un sitio donde la gente técnica muy buena quiera trabajar porque resuelve problemas de verdad con autonomía. Y sin perder lo que somos ahora: cercanía, honestidad y criterio. Grandes en impacto, no necesariamente en capas de gestión.
¿Qué impacto real tenéis y queréis tener en PYMEs españolas?
El tejido empresarial español son las PYMEs, y son justo las que más se están quedando atrás en la ola de IA por precio y por complejidad. Nuestro impacto es cerrar esa brecha: que una empresa mediana pueda automatizar su gestión documental, ordenar sus datos y tomar mejores decisiones sin necesitar el presupuesto de una multinacional.
En concreto, eso son horas de personas liberadas de tareas repetitivas, menos errores, y datos que pasan de estar dispersos a servir para decidir. Y con las ayudas públicas de digitalización podemos ser el agente que acompaña ese salto. Lo que queremos, en el fondo, es que la IA no ensanche la distancia entre las grandes y las pequeñas, sino que la reduzca.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
