"España se posiciona como hub estratégico de Collimate Space en inteligencia artificial espacial"
Collimate Space es una compañía que desarrolla la capa de inteligencia artificial para la operación y automatización de satélites, optimizando las comunicaciones entre satélites, estaciones terrestres y futuras redes espaciales. Su plataforma Nexus combina IA, modelos físicos y gemelos digitales para orquestar operaciones multi-orbita y optimizar el flujo de datos en tiempo real.
Su visión es convertirse en la capa inteligente que permitirá operar el futuro Internet espacial, con aplicaciones en telecomunicaciones, observación de la Tierra, defensa y misiones espaciales.
Collimate Space nació en Silicon Valley y cuenta con presencia en Estados Unidos y España a través de Collimate Space R&D, S.L., desde donde impulsa su I+D y expansión europea.
En España desembarcaron de la mano del ICEX gracias al programa Rising Up in Spain de ICEX-Invest in Spain, un programa público para atraer e integrar startups internacionales en España que ofrece acceso a mentoría, visibilidad y conexión con inversión, partners y ecosistema local.
El Referente charla con Guillermo Jenaro, CEO de Collimate Space.
¿Qué implicaciones tuvo para Collimate Space nacer en Silicon Valley?
Collimate Space nació en Silicon Valley en un momento decisivo para la industria. La economía espacial mundial alcanzó los 613.000 millones de dólares en 2024, tras crecer un 7,8 % en un solo año, y Space Foundation estima que podría superar el billón de dólares en 2032. El sector comercial representa ya aproximadamente el 78 % de esa economía. No estamos ante un mercado de nicho, sino ante una nueva capa de infraestructura para la conectividad, la seguridad, la observación de la Tierra, la ciencia, el clima y la economía digital.
Silicon Valley aporta una concentración extraordinaria de talento, capital y ambición tecnológica, pero también una enorme exigencia. Obliga a validar con rapidez, escuchar al cliente, pensar a escala global desde el primer día y ejecutar a gran velocidad. Esa cultura forma parte del ADN de Collimate Space.
En mi caso, llegar a Estados Unidos, formarme en Stanford y desarrollar mi carrera como ejecutivo de Airbus me permitió conocer desde dentro dos mundos complementarios: la capacidad de innovación, velocidad y crecimiento de Silicon Valley y el rigor tecnológico, industrial y operativo de la industria aeroespacial a gran escala. Collimate Space nace precisamente de la convergencia de esas dos experiencias.
Ahora impulsáis vuestro I+D desde España. ¿Por qué decidisteis apostar por nuestro país?
Aunque vivo en Silicon Valley, tengo doble nacionalidad española y estadounidense y conozco bien ambas culturas. España cuenta con universidades que ofrecen una formación científica y técnica muy rigurosa, ingenieros creativos y una calidad de vida que ayuda a atraer y retener talento internacional.
Además, España está realizando una apuesta estratégica por el espacio y ha triplicado su inversión desde 2017, alcanzando una contribución a la Agencia Espacial Europea de 455 millones de euros anuales para el periodo 2026-2030. Se ha convertido por primera vez en el cuarto mayor contribuyente de la Agencia, por delante de países como Reino Unido, Bélgica o Suiza. Para Collimate Space, España es una magnífica puerta de entrada a Europa y un lugar desde el que participar en grandes programas nacionales y europeos.
Mi etapa en Airbus me enseñó a liderar en una industria donde la excelencia técnica, la fiabilidad y la cooperación internacional son imprescindibles. También comprobé que los equipos diversos resuelven mejor los problemas verdaderamente complejos. Queremos trasladar ese aprendizaje a Collimate: estamos construyendo un equipo multidisciplinar y transatlántico capaz de combinar inteligencia artificial, ingeniería espacial y conocimiento operativo.
¿En qué estado se encuentra vuestro objetivo de desarrollar aquí un centro de referencia en inteligencia artificial aplicada al espacio? ¿Qué recursos necesitáis? ¿Qué supondría para España?
Estamos construyendo las bases tecnológicas y humanas para que España se convierta en uno de los principales núcleos de referencia de Collimate Space en inteligencia artificial aplicada a operaciones espaciales.
La necesidad es cada vez más evidente: tan solo en 2025 se realizaron 325 lanzamientos orbitales en todo el mundo, aproximadamente uno cada 27 horas, y se desplegaron 4.544 nuevas naves espaciales. El siguiente gran desafío ya no será solo poner satélites en órbita, sino operar y coordinar de manera segura, autónoma y resiliente constelaciones cada vez mayores, distribuidas en diferentes órbitas y sometidas a entornos muy dinámicos.
Resolverlo exige combinar inteligencia artificial avanzada con modelos físicos del mundo real: mecánica orbital, comunicaciones, energía, planificación de misiones y respuesta ante fallos, congestión o ataques. Silicon Valley aporta experiencia en el desarrollo de IA a gran escala, España dispone de talento científico y de ingeniería con fundamentos extraordinariamente sólidos. Collimate quiere situarse exactamente en la intersección de ambas fortalezas.
Para lograrlo necesitamos incorporar talento especializado, colaborar con universidades e instituciones, acceder a programas de I+D y movilizar capital que permita transformar investigación avanzada en productos comerciales. Para España supondría generar propiedad intelectual, empleo altamente cualificado y una capacidad estratégica exportable en una tecnología esencial para la infraestructura espacial del futuro.
Habéis desembarcado aquí de la mano del ICEX, ¿qué os ha aportado el apoyo de esta institución?
Conocimos el programa de ICEX durante un simposio espacial en Estados Unidos. Allí nos pusieron en contacto con el equipo de Rising UP in Spain, una iniciativa que ayuda a empresas emergentes internacionales con gran potencial a establecerse y crecer en España.
Para Collimate Space, su apoyo ha sido decisivo. Por ejemplo, antes de elegir la ubicación de nuestra sede española, ICEX nos facilitó un análisis de las diferentes regiones, del tejido aeroespacial y de las oportunidades existentes en los ámbitos regional, nacional y europeo. También nos ayudó a establecer relaciones con actores relevantes, entre ellos la Agencia Espacial Española, para comprender mejor las prioridades del país y definir dónde podíamos aportar más valor.
ICEX no solo nos ha ayudado a entender el ecosistema; también ha acelerado nuestra decisión de establecer una presencia en España y crear aquí tecnología y empleo cualificado. Destacaría la calidad humana, la profesionalidad y el compromiso de su equipo con la misión de convertir la llegada de empresas tecnológicas e innovadoras en crecimiento y riqueza para el país.
¿Por qué os parecen relevantes este tipo de programas?
Collimate es una empresa de tecnología dual y estratégica. Expandirse internacionalmente exige comprender el ecosistema, identificar talento, conocer el marco institucional y generar relaciones de confianza. Este tipo de programas reducen significativamente esa curva de aprendizaje y permiten que los emprendedores concentremos nuestros recursos en construir tecnología, contratar equipos y generar negocio.
Además, la base institucional actúa como puente entre startups, administraciones, universidades, inversores y grandes compañías. En sectores estratégicos y regulados como el espacial, esa capacidad de conexión puede acelerar varios años el desarrollo de una empresa y ayudar a que una innovación se convierta en una capacidad industrial real.
¿Cómo animarías a otras empresas a integrarse y formar parte del ICEX?
Les recomendaría acercarse con una visión clara de lo que pueden aportar a España, pero también con disposición para escuchar y adaptar su estrategia al ecosistema local. ICEX no es solamente una puerta de entrada institucional: es un socio que puede ayudar a una empresa a comprender el mercado y acceder más rápidamente a oportunidades y colaboradores relevantes a lo largo de su ciclo de vida.
Para una startup internacional que valore implantarse en España, contar desde el principio con ese acompañamiento puede marcar una diferencia importante.
Vuestra visión es convertiros en la capa inteligente que permitirá operar el futuro Internet espacial. ¿Cómo lo haréis? ¿Qué aplicaciones estás desarrollando para conseguirlo?
Nuestra visión parte de una idea sencilla: el futuro de la infraestructura espacial no dependerá únicamente de disponer de más satélites, sino de conseguir que todos esos activos puedan coordinarse, adaptarse y colaborar de forma inteligente. Europa, por ejemplo, prepara IRIS², una infraestructura soberana de conectividad segura de alrededor de 348 satélites en órbitas bajas y medias. Arquitecturas de esta escala difícilmente pueden operarse mediante procesos manuales o planes rígidos.
En nuestro caso, estamos desarrollando Collimate Nexus, una plataforma para automatizar y optimizar la gestión de operaciones espaciales. En los últimos años se han producido avances extraordinarios en IA, muchos desarrollados inicialmente para otros sectores, que permiten resolver problemas que hasta hace muy poco eran difíciles de abordar. Nuestro trabajo consiste en integrar y adaptar esas nuevas capacidades al entorno espacial y combinarlas con modelos de mecánica orbital, comunicaciones y operaciones para construir un sistema mucho más potente.
Dicho de otro modo, Nexus actúa como una capa de decisión que conecta los datos de los satélites con los objetivos de la misión y ayuda a elegir la mejor respuesta operativa en cada momento.
Nexus permite que satélites y constelaciones comprendan su situación operativa, anticipen problemas, evalúen alternativas y recomienden o ejecuten decisiones seguras con una intervención humana mucho menor. Entre sus aplicaciones se encuentran la planificación y replanificación dinámica de misiones, la optimización de recursos, la coordinación entre activos espaciales y terrestres y la respuesta ante anomalías, congestión o amenazas como el jamming y el spoofing.
El siguiente paso es llevar progresivamente esa inteligencia al propio satélite. Para ello estamos explorando arquitecturas y procesadores capaces de ejecutar nuestros modelos en tiempo real en el borde, dentro de las restricciones de potencia, peso, capacidad de cómputo y fiabilidad propias del entorno espacial.
Para un operador, esto se traduce en menos intervención manual, respuestas más rápidas ante imprevistos y una gestión más eficiente de flotas cada vez mayores.
Nuestra ventaja no consiste simplemente en aplicar IA al espacio, sino en combinar las nuevas fronteras de la inteligencia artificial con un conocimiento profundo de sistemas espaciales. Estamos construyendo un equipo multidisciplinar con experiencia en estos ámbitos y en el desarrollo de compañías tecnológicas a escala internacional. Ya contamos con acuerdos y colaboraciones con organizaciones como el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, la U.S. Space Force y la Agencia Espacial Europea, además de una decena de empresas comerciales de Estados Unidos, Europa y Japón. Esa tracción nos está permitiendo validar tanto la magnitud del problema como el interés de la industria por nuevas formas de operar infraestructuras espaciales cada vez más complejas.
La IA está empezando a tomar decisiones directamente en el espacio. ¿Creéis que estamos entrando en una nueva era de satélites autónomos?
Sin duda. Los satélites siempre han necesitado cierto grado de autonomía, porque las comunicaciones con los operadores terrestres solo están disponibles en determinados momentos. Sin embargo, esa autonomía se ha limitado tradicionalmente a funciones preprogramadas y a respuestas relativamente sencillas.
El siguiente salto consiste en permitir decisiones operativas de mayor nivel: reconfigurar una misión, coordinarse con otros activos, adaptarse a circunstancias imprevistas o responder ante anomalías y ataques que no pueden haberse programado de forma exhaustiva con antelación. Estamos entrando ahora en un momento de convergencia: los avances recientes en inteligencia artificial, autonomía y computación en el borde permiten trasladar al espacio capacidades de decisión que hasta hace muy poco dependían necesariamente de sistemas y operadores en tierra.
Hoy, muchas de esas tareas dependen de grandes equipos y de sistemas terrestres complejos que revisan continuamente los planes. Ese modelo no puede escalar de manera eficiente a constelaciones de cientos o miles de satélites operando en un entorno cada vez más congestionado y disputado. La autonomía está dejando de ser una ventaja para convertirse en una necesidad, y ahí es donde la tecnología de Collimate Space puede desempeñar un papel esencial.
Como startup, ¿en qué estado os encontráis con respecto a la financiación?¿Con qué apoyos habéis contado y cuáles son vuestros objetivos en este sentido?
Collimate Space ha cerrado una ronda de financiación presemilla con capital riesgo.
Esta financiación nos ha permitido validar dos hipótesis fundamentales: que existe una necesidad real de operar los sistemas espaciales con mayor autonomía y resiliencia, y que nuestra tecnología puede aportar una respuesta diferencial. Los acuerdos comerciales e institucionales que hemos alcanzado nos están permitiendo validar esa propuesta directamente con el mercado.
Nuestro siguiente gran hito es una demostración en órbita prevista para septiembre con la Agencia Espacial Europea. La ronda presemilla fue diseñada precisamente para alcanzar este nivel de validación tecnológica. A partir de ahí, nos centraremos en iniciar una ronda seed que nos permita convertir la tecnología en un producto comercial escalable.
Esta nueva etapa incluirá también el desarrollo de una capacidad de procesamiento en el borde específicamente adaptada para ejecutar nuestros modelos de inteligencia artificial en tiempo real dentro de las limitaciones de cómputo, peso, espacio y consumo energético propias de un satélite. Para conseguirlo ampliaremos nuestros equipos tanto en Estados Unidos como en España.
¿Qué hoja de ruta tiene Collimate Space de aquí a cinco años?
En una industria que evoluciona a tanta velocidad, una startup debe tener una visión a largo plazo y, al mismo tiempo, conservar la flexibilidad para adaptarse. Nuestra hoja de ruta comienza por demostrar la tecnología en operación comercial, convertirla en un producto escalable e integrarla progresivamente en satélites y constelaciones comerciales e institucionales.
Durante los próximos años queremos hacer accesibles capacidades avanzadas de autonomía e inteligencia para que operadores de distintos tamaños puedan ejecutar sus misiones con mayor garantía de éxito, resiliencia y eficiencia, reduciendo al mismo tiempo la complejidad y el coste de las operaciones. Para ello, queremos consolidar nuestro producto, ampliar nuestro equipo transatlántico y desarrollar en España un núcleo de excelencia en inteligencia artificial aplicada al espacio, con el objetivo de convertir Collimate Nexus en una infraestructura esencial para la operación autónoma y resiliente de sistemas espaciales.
Nuestra ambición es que Collimate Space contribuya a maximizar las posibilidades del espacio y sus beneficios para la vida en la Tierra. A medida que la infraestructura orbital adquiere mayor importancia económica y estratégica, también aumenta la necesidad de protegerla frente a fallos, congestión y amenazas deliberadas. Queremos que Collimate sea la tecnología que permita operar esa infraestructura con mayor inteligencia, seguridad y confianza.
Número de empresas tech e innovadoras en España
Fuente de datos: Ecosistema Startup, la mayor plataforma de empresas españolas.
