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Innovadores|Entrevista fundadores KMINA
“Nuestras muletas evitan el dolor gracias a un sistema de amortiguación y el antebrazo inclinado”
  • Actualmente tienen abierta una campaña de crowdfunding abierta hasta el 31 de octubre
  • Hasta el momento han superado el 80% del total de los 20.000€ que necesitan para desarrollar el proyecto
  • Además de poder comprarlas, todo el mundo puede colaborar con la campaña donando unas muletas KMINA a personas mayores y a enfermos de ELA
21/10/2016 |  Indra Kishinchand

KMINA es una empresa que ha desarrollado un nuevo concepto de muletas capaces de reducir los dolores o molestias en manos, muñecas y antebrazos gracias a un práctico y revolucionario diseño. La startup está formada por tres socios que dan lugar a un equipo de profesionales multidisciplinar con distintos perfiles interesantes para el desarrollo del proyecto:

Ignacio Mañero, Director General y Socio Fundador. Es Licenciado en Ingeniería Mecánica por el la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid, con experiencia en startups, en consultoría de negocio y consultoría estratégica.

Alejandro Vañó, Director de Operaciones y Socio Fundador. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Valencia, con experiencia en auditoría y consultoría de negocio.

Jaime Usabiaga, Consejero y Socio Fundador. Jefe del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Donostia, catedrático, autor de más de 70 artículos y ponente en numerosos congresos. Pero, sobre todo, conocedor del daño que causan las muletas en los pacientes.

El proyecto llevaba en la mente de Ignacio desde que sufrió el uso de las muletas convencionales y dio con una solución, las muletas KMINA. Como empresa con dedicación absoluta, la compañía realiza su activdad desde febrero 2016.

¿Cómo nació la idea?

La idea surge a partir de que Ignacio sufriera varias lesiones jugando a fútbol. Siempre terminaba usando muletas y el dolor de manos y muñecas que sufría debido al apoyo, le llevó a empezar a investigar sobre el tema.

Dándole vueltas y buscando información sobre los distintos tipos de muletas que existían, se dio cuenta de que este tipo de apoyos había sido prácticamente igual desde el Antiguo Egipto (más de 4.000 años). Así que empezó a pensar en cómo deberían ser las muletas para evitar esos dolores en articulaciones y mejorar así la calidad de vida de las personas que tienen que usarlas a diario.

Como ingeniero mecánico, pensaba todo el día en cómo mejorar las muletas convencionales y, un día, comiendo el típico postre donostiarra de nueces y queso, se fijó en que el cascanueces de su casa tiene entre medias un muelle con el que una vez has cascado la nuez vuelve a su posición original. Este detalle cotidiano le llevó a crear las muletas KMINA.

Solicitó la patente en 2012, en 2014 consiguió la patente y en 2015 creó un prototipo en casa hecho con madera. Ese primer prototipo ya indicaba que el tipo de apoyo que estaba planteando era mucho más confortable que las muletas de toda la vida, por lo que en 2016 decidió montar la empresa junto con Alejandro y Jaime.

Actualmente estáis inmersos en una campaña de crowdfunding, ¿por qué os decantasteis por este formato? ¿Qué ventajas tiene?

Teníamos muchas ganas de poner en marcha esta técnica de financiación originaria de Estados Unidos y nos hace mucha ilusión ver que también funciona en España.

La ventaja es clara, se trata de disminuir el riesgo a la hora de lanzar un producto nuevo al mercado y validar que realmente tu público objetivo quiere o necesita tu producto.

Nosotros estamos validando que nuestras muletas cubren una necesidad, ya que son los propios usuarios quienes están comprando anticipadamente las muletas KMINA. Estamos convencidos de que a futuro todos los productos innovadores optarán por esta vía de financiación.

En este sentido, ¿a qué acuerdos habéis llegado con ADELA, ASEM Madrid y CIMA?

Además de poder comprarlas, todo el mundo puede colaborar con la campaña de crowdfunding donando unas muletas KMINA a personas mayores y a enfermos neuromusculares y de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), gracias a los acuerdos de colaboración que hemos cerrado con las asociaciones ADELA, ASEM Madrid y CIMA.

Cuando fuimos a enseñarles el prototipo de las muletas, les encantó y de inmediato apreciaron las ventajas respecto a las muletas tradicionales, por lo que están muy agradecidos a todos los que están colaborando mediante donación.

¿Cómo está yendo la recaudación hasta el momento?

Estamos obteniendo muy buenos resultados, en 15 días de campaña hemos superado el 80% del total de los 20.000€ que necesitamos para hacer una primera fabricación de 400 muletas y mejorar la movilidad de muchas personas.

Nos queda el último empujón para hacer realidad el proyecto. Para ello, quedan disponibles las últimas muletas a mitad de precio (49 €/unidad), por lo que cualquiera puede colaborar comprándolas o donándolas a través de la plataforma internacional KICKSTARTER.

¿Qué dolores puede provocar el uso continuado de las muletas tradicionales?

Con las muletas convencionales todo el peso del usuario recae sobre sus manos y muñecas. Por lo tanto, el uso prolongado de muletas ha derivado en lesiones de muñeca y mano, perjudicando a los pacientes en sus procesos de recuperación por someter su brazo a mucha carga.

¿Cómo lo evitáis vosotros?

Nosotros evitamos el dolor con una solución muy sencilla que cuenta con dos factores diferenciales. El primer factor es que el apoyo de antebrazo es inclinado, repartiendo el peso del cuerpo en la mano y en el antebrazo. Esto reduce en un 80% la carga que soportan tanto la muñeca como la mano. El segundo factor diferencial es un sistema de amortiguación para reducir la presión del antebrazo.

¿Por qué creéis que este producto apenas había sido modificado?

Cuando algo está tan estandarizado, la gente se conforma con lo que hay. Nosotros tras sufrirlo en nuestras propias carnes, hemos podido darle una vuelta de tuerca y cambiar por completo un producto tan arcaico como son las muletas. Al fin y al cabo, todo el mundo acaba utilizando al menos una vez en su vida las muletas, por lo que esperamos poder aportar esta nueva solución a la sociedad.

¿Cómo habéis desarrollado el diseño? ¿Qué materiales utilizáis y qué os diferencia?

Hasta llegar al prototipo final, que será el que fabriquemos cuando acabe la campaña de crowdfunding, hemos realizado 6 prototipos. En el proceso hemos probado cada prototipo con muchos usuarios de muletas para poder mejorar cada prototipo y hemos obtenido feedback de profesionales del sector (traumatólogos, fisioterapeutas, dueños de las ortopedias, etc.).

Los materiales son los mismos que las muletas convencionales: aluminio y plástico. En el mercado existen muletas “premium" de otros materiales, como son la fibra de carbono o el titanio, incrementando el precio por encima de los 200 € la unidad. Estas mejoran el peso de las muletas convencionales, pero el concepto de las muletas sigue siendo el mismo.

Los usuarios no se quejan de que las muletas pesen mucho, se quejan del dolor que les causan en manos y muñecas, y justo esa es la necesidad que cubrimos y lo que nos diferencia. Además, las venderemos a un precio muy competitivo, a 99 € la unidad.

Vuestro público objetivo está claro pero, ¿hay tanto nicho de mercado? ¿Por qué os decantasteis por este sector?

Solamente en España viven 1,7 millones de discapacitados a desplazarse fuera del hogar. A este dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay que sumar todos aquellos que sufren una lesión y que dependen temporalmente de las muletas para poder caminar. Además, no nos limitamos solo al mercado nacional, de hecho, gracias a la campaña de crowdfunding estamos vendiendo en países como Estados Unidos o Inglaterra.

Nos decantamos por este sector porque vimos que hay muchas necesidades no cubiertas en todos los productos de ayuda a la movilidad. Nuestro principal objetivo es mejorar la calidad de vida de todas estas personas desarrollando las soluciones que demanda la sociedad.

¿Qué os ha aportado la experiencia de Jaime Usabiaga en el sector? ¿De qué parte concreta se ha ocupado?

Jaime Usabiaga es un doctor de reconocido prestigio que cuenta con amplia experiencia en el campo de la Traumatología y Cirugía Ortopédica, es socio fundador y nos ha aportado asesoramiento desde el primer momento.

Su conocimiento en el mundo de la ortopedia, su asesoramiento a la hora de seleccionar pacientes con distintas patologías y con distintas lesiones para probar las muletas ha sido clave en el desarrollo de producto y estamos seguros de que lo seguirá siendo a futuro.

¿Cuál es vuestro modelo de negocio?

Nuestro modelo de negocio es muy sencillo: fabricamos y comercializamos muletas. Nuestro foco principal es la comercialización a través de ortopedias y farmacias, así como a través de acuerdos comerciales con distribuidores en zonas donde no podamos llegar.

Tenemos acuerdos con ortopedias en Madrid, Valencia y San Sebastián y en el corto plazo queremos llegar a todos los rincones de España para después internacionalizar.

Por último, también tendremos la parte de venta online a consumidor final a través de nuestra página web, pero no es nuestro foco a corto plazo.

¿Cuáles son vuestros objetivos a medio- largo plazo? 

Por un lado, queremos internacionalizar las muletas KMINA, ya que es una solución única en el mundo. Por otro lado, queremos empezar a dar solución a otras necesidades que hemos detectado en productos de ayuda a la movilidad.

¿Qué otros productos? ¿Qué otras aplicaciones puede tener vuestra forma de trabajar?

Queremos innovar en otros productos de ayuda a la movilidad como son los andadores o las sillas de ruedas, ya que hemos detectado necesidades en ambos. Para ello, nuestra metodología de trabajo basada en estar continuamente en contacto con los usuarios es clave.

Pero para poder hacer realidad todo esto, ahora lo más importante es lanzar las muletas KMINA al mercado y para ello, necesitamos que la campaña de crowdfunding de KICKSTARTER sea un éxito.

¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que decidisteis lanzar el proyecto? 

El momento más difícil ha sido el dejarlo todo para sacar la empresa adelante. Dejar buenos puestos de trabajo en empresas reconocidas y con buenos sueldos ha sido lo más difícil, pero sin duda el mejor acierto. Creemos firmemente que tienes que estar 100% dedicado a tu empresa si quieres hacerte tu hueco en el mercado.

¿Qué opinión tenéis de la política de emprendedores llevada a cabo por el Gobierno de España? ¿Qué cambiaríais?

Nosotros tenemos expectativas de aumentar nuestra plantilla incorporando 2 o 3 personas más en los próximos 6 meses. Nuestros proveedores y clientes principales están en España. En definitiva, no cabe duda que en España necesitamos más iniciativas que fomenten el emprendimiento, ya que repercute directamente en el empleo y en la riqueza del país.

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