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Tecnológicos|Entrevista a Oriol Pascual, responsable de IQS Tech Factory
"La universidad tiene la responsabilidad de mostrar a los jóvenes las alternativas que existen a la hora de desarrollar una carrera profesional"
  • En IQS Tech Factory apoyan a más de 40 emprendedores y a un total de 21 startups, que actualmente tienen al menos un prototipo funcional, una protección intelectual, y un equipo
  • A día de hoy, IQS Tech Factory no cobra por sus servicios ni coge participaciones de las startups a las que ofrece asesoramiento
24/04/2017 |  Indra Kishinchand

Oriol Pascual es Licenciado en Ciencias Medio Ambientales en la Fairleigh Dickinson University, Nueva Jersey y Máster en Gestión Medio Ambiental por la Erasmus University de Rotterdam y la National Technical University de Atenas. A día de hoy, es el director de IQS Tech Factory, el centro de actividad emprendedora de la universidad IQS en Barcelona y el único centro de emprendimiento industrial del Estado. Desde su creación trabaja con el fin de contribuir al desarrollo industrial convirtiendo tecnologías innovadoras y de base científico-técnica en oportunidades de negocio, siendo así, un generador de industrias transformadoras de alto valor añadido.

En los últimos seis años, Pascual ha colaborado con diferentes programas de incubación y aceleración de nuevos proyectos empresariales y, es en este marco, en el que se incorporó al IQS, como responsable del diseño y de la gestión de IQS Tech Factory. Precisamente este proyecto nació en el año 2015, después de que IQS decidiese promover e impulsar la innovación y el emprendimiento, apostando por la creación del único centro de emprendimiento industrial del país. "Desde entonces trabajamos con el objetivo de contribuir a la economía industrial, transformando tecnologías disruptivas en oportunidades de negocio. En este sentido, promovemos y apoyamos nuevos proyectos empresariales de base científico-técnica", asegura Oriol.

A día de hoy, IQS Tech Factory todavía es un centro de emprendimiento joven. En estos dos años de vida se han dedicado, sobre todo, a desarrollar los pilares de lo que ha de ser un centro de emprendimiento industrial de referencia. El primer pilar es la identificación de nuevos proyectos empresariales de base científico-técnica y aplicación industrial, y, actualmente, ya dan apoyo a 21 startups. El segundo, la creación de una red de partners y mentores que les permiten ofrecer el apoyo necesario para hacer madurar estos proyectos."Desde nuestra creación también hemos estado trabajando en la relación con grandes corporaciones, a fin de establecer puentes entre la innovación generada por las startups y la industria establecida", concluyen desde IQS Tech.

¿Qué implicaciones tiene ser el único centro de emprendimiento industrial del Estado?

Las implicaciones son positivas, creemos que el emprendimiento industrial es un elemento estratégico del desarrollo económico y territorial de un país, y lo que nos gustaría es que hubiera más centros que dedicasen su esfuerzo a generar la siguiente ola de empresas industriales a nivel nacional.

Nuestro valor añadido es el enfoque industrial, único en nuestro país, y que, como centro emprendedor universitario, estamos abiertos tanto a la comunidad IQS (investigadores, estudiantes, profesorado, alumni) como a emprendedores de fuera.

¿Por qué entendisteis que era necesario un proyecto de estas características y tan especializado?

Se trata de una apuesta clara a nivel territorial. La industria representa el 20% del PIB de España, por cada puesto de trabajo que se genera en industria transformadora, se genera al menos otro en servicios asociados. Pero lo que hace falta es más innovación: investigación que termina en soluciones en el mercado. Nosotros estamos luchando para facilitar y agilizar este proceso.

Ofrecéis asesoramiento, talleres formativos, eventos... ¿A quién va dirigida vuestra actividad y cómo ha sido acogida en el ecosistema?

Han sido dos años de mucho trabajo para promover el emprendimiento industrial en el ecosistema actual. Desde que empezamos tuvimos claro que para conseguirlo debíamos poner el foco en diferentes ámbitos para poder ofrecer una oferta sólida y variada.

Por un lado, a nivel de asesoramiento, en IQS Tech Factory apoyamos a más de 40 emprendedores y a un total de 21 startups, que actualmente tienen al menos un prototipo funcional, una protección intelectual, y un equipo.

Desde el centro les ofrecemos asesoramiento a diferentes niveles, como: desarrollo de negocio y de estrategias de crecimiento, búsqueda de financiación pública y privada, asesoramiento en el ámbito legal, presencia en medios de comunicación, conexión con mentores especializados en diferentes ámbitos y grandes corporaciones.

Por otro lado, desde que iniciamos el proyecto hemos organizado más de 35 actividades, entre las que destacan charlas inspiracionales, talleres formativos y sesiones informativas de la mano de emprendedores y actores destacados del ecosistema, y a las que han asistido más de 1.500 personas. Además, a nivel de eventos, organizamos el pasado año la IQS Tech Fair, la primera Feria de Startups Industriales celebrada en Barcelona, y el Imagine IF!, el primer programa de aceleración a nivel global para proyectos científico-técnicos junto a Innovation Forum.

¿Qué pedís a cambio de esos servicios? ¿Qué requisitos tienen que cumplir los emprendedores y las startups?

A día de hoy, IQS Tech Factory no cobra por sus servicios ni coge participaciones de las startups a las que ofrece asesoramiento. Lo que nos interesa es ser referentes del emprendimiento industrial y es por eso que lo que pedimos a los proyectos es poder comunicar que estos reciben nuestro apoyo y que cuando ellos realizan acciones de comunicación, mencionen a IQS Tech Factory como partner asesor.

Desde el centro apoyamos proyectos tanto en fases iniciales de desarrollo, cuando solo hay una idea, hasta proyectos empresariales que ya estén comercializando sus productos y tecnologías. En el caso de los proyectos en fases iniciales ofrecemos estructurar el proyecto, definir una estrategia de protección intelectual, la búsqueda de financiación (tanto pública como privada), la búsqueda de talento para completar el equipo, o la asignación de un mentor con experiencia en el sector donde se desarrolla el proyecto.

Por otro lado, para aquellas startups más maduras, con un prototipo funcional, una propiedad intelectual protegida, y un equipo, podemos ofrecer apoyo con el fin de hacer crecer el proyecto. Para conseguirlo trabajamos con corporaciones para acelerar la industrialización del proyecto, y aprovechar las estructuras y economías de escala de la corporación.

Actualmente damos asesoramiento a startups industriales en áreas como las técnicas industriales avanzadas, química, ciencias de la vida, energía y medio ambiente, alimentación, nuevos materiales, robótica y automatización.

Entre los proyectos actuales, contamos con softwares para la estructuración de historiales médicos a través de la inteligencia artificial, wearables en el sector salud que ayudan a prevenir ataques de ansiedad, adhesivos capaces de enganchar en mojado, dispositivos para la detección de meningitis en recién nacidos, y tecnologías de potabilización de aguas contaminadas por nitratos.

Un 34% de estos proyectos son spinoffs del IQS, ¿cómo es la relación entre startups y universidad?

Las spinoffs representan una importante oportunidad en las universidades que tienen grupos de investigación para llevar parte de este conocimiento generado en los laboratorios al mercado y contribuir así al desarrollo de la sociedad.

Por otro lado, las spinoffs del IQS tienen un acceso privilegiado a un pool de talento, instrumentación de última generación y un entorno industrial único.

¿Qué papel creéis que cumplen las instituciones educativas en el fomento del emprendimiento?

La universidad tiene la responsabilidad de mostrar a los jóvenes las diferentes alternativas que existen a la hora de desarrollar una carrera profesional. Tradicionalmente el foco ha estado en formar a gente para trabajar para terceros y últimamente cada vez vemos más programas formativos que promueven una cultura emprendedora, que tiene como resultado la creación de empresas innovadoras.

¿Cuál es el impacto de las iniciativas que gestionáis tanto para ellas como para el entorno?

Las 21 startups a las que ofrecemos apoyo ya han generado más de 110 puestos de trabajo y han movilizado casi 15 millones de euros en financiación. Además, todas estas empresas contribuyen a crear una economía basada en el conocimiento y en la producción industrial, lo cual permite que se generen puestos de trabajo de alto valor y una estructura industrial resistente a futuras crisis económicas.

En 2016 firmasteis acuerdos con Bellavista o Encomenda Venture Capital, ¿en qué consistían?

Estos dos acuerdos formaban parte de las 10 colaboraciones firmadas en los últimos dos años. Todas ellas tienen como objetivo generar valor para las startups a las que damos apoyo, en el caso de Bellavista, esto se materializa en asesoramiento legal y en el de Encomenda, en acceso a financiación privada.

¿Qué importancia tienen estas relaciones con otros actores del ecosistema emprendedor?

Creemos que el presente y el futuro es colaborativo. Un centro de emprendimiento tan joven como IQS Tech Factory necesita estar en constante movimiento y conectado con los actores del ecosistema emprendedor para continuar impulsando el desarrollo industrial y la creación de nuevas empresas.

¿Qué es la IQS Tech Fair? ¿Cómo nació la idea?

La IQS Tech Fair, la primera Feria de Startups Industriales celebrada en la ciudad de Barcelona, surgió para posicionarse como el evento de referencia y de consolidación de IQS Tech Factory. Esta primera edición se celebró con el objetivo de potenciar la proyección de empresas de carácter industrial y reunió a las nuevas empresas a las que el centro ofrece asesoramiento actualmente.

Las startups participantes tuvieron la oportunidad de presentar el funcionamiento de sus innovadoras tecnologías ante los más de 400 asistentes, entre los que destacaron inversores, actores del ecosistema emprendedor y empresarial, instituciones del ámbito público y privado, y otros centros de emprendimiento. Además, el acto contó con la presencia de Carme Artigas, CEO y fundadora de Synergic Partners, y una de las 30 mujeres más influyentes a nivel internacional.

De cara al año que viene, tenemos previsto ampliar la IQS Tech Fair y convertirla en un gran festival y punto de encuentro para startups industriales y actores del ecosistema.

¿Qué mejoras esperáis introducir a corto-medio plazo?

A corto-medio plazo, tenemos como retos principales la financiación e internacionalización. En los próximos meses queremos desarrollar nuestro propio programa de aceleración, nuestro propio vehículo de inversión privada con un enfoque claramente industrial, y un foro de inversión.

Además, a nivel internacional queremos firmar acuerdos con otros centros de nivel internacional para seguir expandiendo nuestra actividad.

¿Qué particularidades tiene el emprendimiento industrial y cómo seguiréis?

El emprendimiento industrial es aquel que termina en procesos productivos, generando productos de manufactura e innovadores. Con esta base, nosotros queremos continuar ayudando a startups y emprendedores que tengan una idea y quieran desarrollarla para llevar su tecnología al mercado.

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