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Más...|Entrevista a los fundadores de Freeland
"Los coworkers de otro espacio no vendrían a Freeland y los Freelanderos no irían a otro espacio"
  • "Hemos creado un entorno óptimo para crecer, en el que sólo se tiene que preocupar de trabajar"
  • Este año han puesto en marcha un servicio de asesoría legal y han llegado a un acuerdo con Business Center EEUU
06/09/2016 |  Indra Kishinchand

Ana Belén Águila, título en ADE y en Diseño Gráfico y Francisco Cámara, título en ADE y Arquitectura Interior, son los fundadores de Freeland Innovation, un Espacio de Coworking basado en la cultura coworking.

Francisco cuenta que decicieron aventurarse junto en el mundo del emprendimiento porque “no podría haber mejor persona para emprender que Ana. Porque nuestra vida empezaba juntos y al modo de las empresas tradicionales que han fundado este país, nos casamos y arrancamos nuestra vida y un proyecto que nos hacía felices”.

Freenland nace en diciembre de 2009, en plena crisis, con todo en contra y cuando coworking era un concepto profundamente desconocido. “Yo había acometido las reformas del local en donde Freeland tendría su arranque y, nada más volver, nos pusimos a trabajar y a poner en marcha lo que queríamos que fuera nuestro futuro”, asegura Francisco.

¿Cómo surgió la idea?

Surge después de viajar por Milan, Paris, Londres, visitando las diferentes ferias de diseño que hay en estas ciudades. Analizando los motivos y las claves que hacen que surja el diseño, la innovación, la generación de ideas. Hay una expresión que dice, “hay que ir donde está el fuego”, nosotros queríamos y seguimos trabajando por ser ese fuego, ese lugar donde pasan las cosas, donde están las oportunidades, el intercambio, las conversaciones y el aprendizaje que despiertan las ideas. Así que diseñamos un espacio bonito y agradable en el que las personas se quisieran quedar a trabajar y a colaborar, compartiendo ideas e ilusiones. Incorporamos una colección personal de piezas de diseño con el fin de impulsar una manera diferente de ver las cosas, y puedo decir que a día de hoy, la experiencia que hemos diseñado en Freeland nos deja grandes satisfacciones. Aunque como diseñadores, siempre estamos pensando en mejorarla claro.

¿Por qué os decidisteis por el coworking?

Nunca pensamos en el coworking como tal. De hecho, nuestro background viene más de espacios como el de Rosanna Orlandi en Milan o The Docks en Londres y de los Great Wester Studios. Espacios para y por la creatividad donde el entorno te envuelve y te invita a tener ideas y a empaparte de referencias para crecer y a para recuperar tu lado creativo. El diseño es aprendizaje, observación y el proceso para la resolución de problemas. Queríamos tener cerca otros diseñadores, arquitectos, gráficos, moda, etc…, para aprender de ellos, para generar un caldo de ideas basado en el cambio y en la positividad, en la búsqueda de soluciones conjuntas. Luego, un día, Ana descubrió por internet que había algo que ya existía que se llamaba coworking y vimos que era la mejor manera de comunicarlo.

¿Qué ventajas tiene esta forma de trabajo para las empresas?

Tiene todas las ventajas que una empresa puede necesitar: flexibilidad, economía, talento, servicios, network, oportunidades y una oficina para presumir. Para una empresa tiene todas las ventajas que alguien necesita para empezar y crecer. No tienen que preocuparse de amueblar, de limpiar, de contratar servicios y suministros, etc. Pero además tienen a su alrededor otras empresas con las que poder encontrar recursos o clientes y proveedores sin salir de casa. Un entorno para crecer óptimo, en  el que sólo se tienen que preocupar de trabajar, porque nosotros nos ocupamos de lo demás por ellos. Todo esto lo recogemos en nuestra página web.  La importancia que supone eliminar compromisos a largo plazo de tu balance, hace que las empresas se puedan adaptar con gran rapidez. Los espacios de coworking, ofrecen flexibilidad instantánea para crecer y decrecer sin tener que asumir infraestructuras innecesarias y ajustar tus costes. Esto puede liberar la presión en momentos delicados y ayudar a moderar tu inversión en momentos de crecimiento. El coworking debe ser entendido como un servicio y sin duda las empresas le pueden sacar mucho partido. Sin ir más lejos, a principios de año vino a Freeland Juan Luis Polo y dijo: “ojalá hubieran existido espacios como estos cuando yo empecé”.

¿Y para los autónomos?

El coworking nace de los autónomos, de los freelance, luego nosotros estamos aquí por ellos, somos la solución que ellos inventaron para su problema de estructura, network y retroalimentación cultural. Los autónomos son nuestro verdadero target, son los más desprotegidos, los que más se retratan en la esencia de un coworking real. Un autónomo no se puede pagar una oficina, ¿dónde encuentra nuevos clientes?, ¿dónde se reúne con sus clientes?, etc. Los autónomos e internet son la verdadera semilla del coworking. Para ellos lo tenemos todo.

¿Ofrecéis planes para cada uno de ellos? ¿Cuáles?

Tenemos dos planes principales que hacen muy sencillo ser miembro de Freeland: Puesto Nómada o flexible por 95€; y Puesto Fijo por 195€. Dos precios fantásticos con la cantidad de servicios que obtienes con cada uno de ellos. Para equipos tenemos precios que parten de 330€ y que se van ajustando en función de cada uno de ellos y sus necesidades. No hemos cambiado los precios desde que arrancamos el espacio en 2009, para animar a las empresas y a los autónomos a formar parte de Freeland, teniendo en cuenta que el factor económico suele ser uno de los primeros factores a evaluar.

¿Qué otros servicios ofrecéis?

Asesoría legal, domicilio social, oficina virtual, recepción de paquetería, fotocopias e impresión, tenemos una persona en recepción que esta todo el día pendiente de nosotros, una persona que mantiene el espacio todos los días, eventos, descuentos para coworkers, servicios de comunicación interna e intranet. Al mismo tiempo, puedes organizar encuentros comerciales y tienes un host a tu disposición que te ayuda a conectar y, lo que más nos diferencia, un servicio cercano y profesional siempre pendiente de cualquier cosa que puedan necesitar los Freelanderos, para que no pierdan tiempo de su actividad.

¿Cómo son vuestras tarifas? ¿Qué incluyen?

Nuestras tarifas son, sobretodo, flexibles. Paga por lo que necesitas es nuestro lema. Incluyen todo, para que vamos a andar complicando las cosas, sólo tienes que traer tu ordenador y ponerte a trabajar. Por supuesto incluyen acceso al espacio, a las zonas de trabajo, a las zonas comunes y a la sala de reuniones. Nuestro horario es de 9 a 20:00 en horario continuado, aunque si quieres el formato 24/7 tienes la oportunidad de disponer de ello con un pequeño upgrade.

¿Qué tipo de emprendedores se alojan en vuestro espacio?

Freelance, empresas,startups, emprendedores tecnológicos y por supuesto, profesionales que pertenecen a las nuevas profesiones que llegan al mercado desde el terreno digital, como son los programadores SEO y SEM, consultores tecnológicos externos. También tenemos inhouse un grupo de inversores Seed Syndicates que ya han hecho varias inversiones en startups durante este año. Yo diría que somos una realidad del mercado laboral en menor escala, pero sin duda un reflejo de la variedad de escenarios y situaciones que recoge el mercado de nuestro país. La mayoría son estupendos profesionales que buscan un lugar, profesional, serio, agradable y bien comunicado para desarrollar su actividad. El nivel de actividad es sin duda apasionante y contagioso.

¿A qué sector pertenecen?

Sector digital, Wearables, marketing, arqueología, arquitectura, producción de vídeo, moda, sector inmobiliario, arquitectura, construcción, comunicación interna, consultoría, decoración, diseño…

¿A qué creéis que se debe el boom del coworking?

Ojo, boom de espacios de coworking, desde mi punto de vista el boom ha surgido en la oferta y no en la demanda. A los españoles nos sigue costando horrores salir de casa y pagar por un espacio profesional para trabajar. Seguimos en nuestras casas y nos resistimos a dejar de verlo como un gasto en lugar de una inversión en nosotros o en nuestro futuro. En poco menos de dos años había más de 70 espacios de coworking sólo en Madrid. Pero no creo que el boom se deba a una demanda que empuja por estos servicios. El boom se debe a iniciativas privadas que han encontrado en el coworking algo nuevo que podía representar una oportunidad. También a que se le llama coworking a cualquier cosa, como mesas juntas con sillas, porque vimos que unos chavales pudieron desarrollar una app en un garage hace unos años. En algunos sitios he visto letreros que indican: “sala coworking”, como si la interacción, la confianza, el intercambio de recursos y las conversaciones fueran a surgir por combustión espontánea. El coworking es otra cosa.

¿Cómo esperáis que sea su evolución?

Positiva, creciente, aunque todavía está muy lejos de lo que podrá ser. El coworking presenta un futuro cada vez más interesante, con más empresas que lo ven como un espacio para innovar y para contagiarse de una cultura de intercambio y de aprendizaje en la que encontrar valor añadido de forma continua. Creo que la calidad de los espacios de coworking aumentará y la demanda también, acompañada del boca a boca de los buenos resultados que muchos freelance y empresas logran cuando se deciden por ser parte de espacios como Freeland. Todavía queda mucho camino, porque el mercado está muy verde aún, pero las perspectivas son sin duda, muy interesantes.

¿En qué se diferencia vuestro espacio de otros?

“The art of hosting”, calidad, atención, servicio, cercanía y por supuesto unas oficinas como pocas hay en España, y todo a un precio muy razonable. Freeland es el templo del SÍ, es un entorno inspirador y motivador, que mantenemos con mucho cariño y cuidado, para que el espacio esté siempre preparado para ser utilizado. Freeland ha sido pensado como una experiencia, no como una oficina, sino como un conjunto de elementos que pretenden que obtengas el mejor de los resultados mientras estés aquí. Por ello trabajamos todos los días, para que la experiencia de los Freelanderos sea siempre la óptima. Es un espacio para trabajar bonito y agradable en el que apetece estar y ponerse en marcha, lleno de detalles, para que en tu paso y en el descubrimiento de los diferentes lugares encuentres siempre algo interesante. Apostamos por conseguir las mejores condiciones de trabajo, por lo que los eventos fueron relegados a un segundo plano, hasta que viéramos como podríamos introducirlos sin alterar el ritmo ni las condiciones de trabajo. Tenemos un proceso de incorporación y herramientas internas para favorecer la comunicación entre nosotros y el flujo de información. Por otra parte, la figura del host es clave, para hacer que todos estén a gusto, que está pendiente de ellos, de conectarles y presentarles. Por otro lado, el otro factor que nos diferencia es nuestra comunidad de coworkers. Creo que los coworkers que hay en Freeland están aquí no sólo por el color de las paredes, sino porque encuentran el entorno profesional que se ajusta a sus necesidades, que les hace estar a gusto y venir todos los días. La mayoría son profesionales que vienen de tener otras experiencias por cuenta ajena y han encontrado en Freeland el lugar donde retomar su futuro. Otro factor muy importante es que tenemos una actividad comercial muy intensa que volcamos en los profesionales del espacio para generar oportunidades para todos.

¿Cómo os financiasteis en los inicios? ¿Habéis conseguido financiación pública y privada?

Recursos propios y un préstamo del banco que devolvimos en los dos primeros años. Somos un negocio rentable desde 2013 y a día de hoy no tenemos endeudamiento.

¿Cuáles son vuestros objetivos para 2016?

Mejorar el servicio, siempre estoy pendiente de mejorar el servicio. Como decía antes soy diseñador, nunca es suficiente, siempre se puede mejorar. Este año tenemos el objetivo de sacar adelante un proyecto muy interesante, Turning Point Challenge, cuyo objetivo es reducir el paro juvenil, para el que hemos recibido fondos semilla el Departamento de Estado de EE.UU, a través de la Embajada en Madrid y para el que hemos constituido una asociación sin ánimo de lucro, Freelanding. Llevamos un buen año y esperamos consolidarlo con algunos cambios que he puesto en marcha para hacer que Freeland crezca a otros barrios de Madrid, donde tejer nuevas redes y nuevas oportunidades. Mi papel cada vez está más desvinculado de la gestión diaria, para disponer de tiempo que me permita encontrar oportunidades y vender la gran variedad de servicios y oportunidades que Freeland puede ofrecer, con el núcleo de profesionales tan interesantes que forman nuestra comunidad.

¿Tenéis previsto lanzar alguna nueva versión o producto añadido?

Siempre estamos pendientes de ampliar nuestros servicios, acabamos de lanzar el servicio de gestora y contabilidad. Además, tenemos un par de proyectos en marcha que pronto verán la luz.

¿Cómo habéis cambiado desde vuestro nacimiento hasta la actualidad?

Hemos cambiado muchísimo. Freeland es un espacio para fomentar el pensamiento positivo y el cambio, para ello hemos evolucionado de ser un espacio bonito y funcional en un principio, a ser un espacio innovador y que fomenta la creatividad, la colisión de ideas y la colaboración- Para ello, hemos tenido que aprender, estudiar, viajar y empaparnos de las dinámicas necesarias para llevar a todos los que se acercan a Freeland a un estado mental abierto y en el que recuperar su confianza creativa. Quiénes somos es definido por nuestro comportamiento, luego Freeland es una herramienta que lleva a quienes se acercan al espacio a cambiar su mentalidad, para colaborar y crecer. Realmente hoy somos quienes habíamos soñado ser, aunque tenemos muchos más sueños por cumplir, pero cada vez estamos más cerca de conseguirlos. Yo me dedicaba mucho más al interiorismo en un principio, en 2009-2010, el coworking recién llegaba a España, nadie sabía lo que era, explicarlo era un horror, así que de esta manera, Ana haciendo identidad corporativa y páginas web y, yo, interiorismo, íbamos avanzando mientras aprendíamos y convertíamos Freeland en lo que es hoy. A medida que crecíamos Ana puso en marcha una agencia de comunicación on y off y Freeland empezó a demandar más atención y más recursos en tiempo. Ahora realmente estamos donde queríamos estar. Aunque siempre tienes la sensación de estar empezando porque los retos no terminan nunca, siempre hay cosas que hacer, pensar, mejorar, diseñar…

¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que decidisteis emprender?

Varios. Vernos sin un duro en el banco y con deudas te pone los pelos de punta y no te deja dormir. Las reformas de los locales en los que nos encontramos nos han quebrado el espíritu varias veces, pero aquí seguimos, mejores y más fuertes.

¿Qué opinión tenéis de la política de emprendedores llevada a cabo por el Gobierno de España?

Mejor no me preguntes…Escasa, insuficiente, tibia, poco estructural. El escenario mejora, si es cierto, pero me da la sensación que sólo en la superficie. Hacen falta fomentar la cultura de “montártelo por tu cuenta”, para eso hay que potenciar y ensalzar la figura del emprendedor y del empresario, hay que motivar a generar riqueza y a ser mejores y más autosuficientes. En definitiva hacen falta más programas para aprender a emprender. El año pasado fui visitante internacional designado por la Embajada de EE.UU y recorrí EE.UU, país que conocía ya por varios motivos, pero en esta ocasión lo cruce desde Washington DC hasta Seattle, conociendo las políticas nacionales y locales de emprendimiento y, te puedo decir, que EE.UU son los motores de la economía mundial, entre otros motivos, porque tienenmuchísima formación en emprendimiento. De todos los programas y visitas que hicimos, sólo una de ellas tuvo que ver con emprendimiento digital, el resto eran programas de emprendedores analógicos. Eso es lo que más falta nos hace, formación, aprender a emprender, no sólo a montar startups, que está muy bien claro que sí, pero también a crear valor, riqueza y a solucionar problemas que hagan que la vida de todos sea mejor.

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